Brooklyn: telefilme rosa

Brooklyn, dirigida por John Crowley, es un melodrama romántico que narra las dificultades que debe enfrentar Ellis, la protagonista, interpretada por Saoirse Ronan, una joven que se ve forzada a abandonar su Irlanda natal en pos de una promesa de vida mejor en la llamada tierra de las oportunidades, en el barrio del título.

La nostalgia y añoranza de sus seres queridos suponen una losa para la protagonista hasta que conoce el amor a través de un joven italiano, Tony, encarnado por Emory Cohen. Cuando Ellis debe regresar a su país natal, la joven se encontrará en una encrucijada, permanecer en su hogar para cuidar a su madre y compartir su vida con un nuevo pretendiente, Jim (Domhnall Gleeson), o regresar a Nueva York.

Lo que por una parte podría ser uno de los aciertos de esta producción, una notable contención tanto en la labor de su protagonista femenina, como una falta total de épica en los romances con ambos pretendientes, se convierte en un excesiva falta de intensidad de una historia más propia de una película de televisión que se ve (y olvida) en una tarde aburrida.

Los obvios subrayados de una música que intenta por todos los medios emocionar, así como algunas imágenes en cámara lenta y pretendidamente sublimes, no hacen más que mostrar las carencias de una producción insustancial. Todo es tan correcto, tan educado y tan edulcorado que no provoca el más mínimo interés.

Aunque Saoirse Ronan realiza una buena interpretación, pero nada excepcional, parece casi una broma que tanto la actriz como la producción puedan estar nominadas al Oscar o cualquier otro premio por este banal pastiche supuestamente romántico, pero que se queda en un mero telefilme rosa.

Lo mejor: salvamos a su protagonista.

Lo peor: que no haya ido directamente a un estreno en DVD.

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