El clan: aterradora normalidad


Qué difícil es reconocer los monstruos que se esconden tras una máscara de normalidad. Qué complicado es comprender las abyectas acciones del que parece un normal padre de familia, en esas escenas casi idílicas en que muestra su preocupación por sus hijos o cuando les ayuda a hacer los deberes y cuando preside la mesa a la hora de la cena.

Y qué fácil es recordar nuestro asombro cuando un terrible crimen sale a la luz y todos aquellos que frecuentaban al autor de los hechos le definen como una persona normal. Todo sería más fácil si nos enfrentáramos a uno de esos psicópatas tan cinematográficos a los que el cine estadounidense nos tiene acostumbrados, pero la realidad dista mucho de ser así.

Esto es parte de lo que Pablo Trapero nos cuenta en esta impresionante y espléndida producción. El clan hace justo aquel dicho de que la realidad supera la ficción, al relatar la historia verídica de una familia que, al amparo de la terrible dictadura argentina, adoptó como trabajo el secuestro y asesinato de personas pudientes.

La realización por parte del director argentino es soberbia, perfecta en su disección de la supuesta vida normal de una familia que ayudaba o callaba ante las acciones del padre del clan Puccio. Se encuentra además respaldada por un magnífico montaje, que contrapone la vida y la muerte, la luz y la oscuridad, la felicidad y la maldad en una misma escena.

Porque no hay nada más aterrador que constatar que tantas personas sean capaces de llevar una existencia de lo más ordinaria, incluso feliz, mientras por otro lado dejan salir su lado más oscuro, siendo capaces de perpetrar despreciables crímenes o de ser cómplices de ellos.

Guillermo Francella realiza una interpretación excelente como Arquímedes Puccio, el cabeza de familia, un hombre frío como el hielo, manipulador y que provoca auténtico miedo. Mientras el resto de actores están correctos.

Además de la genial interpretación de Francella, lo más destacable de esta fascinante película es el cuidado trabajo de su realizador, Pablo Trapero, por su manera de recordarnos que los monstruos existen y que llevan una vida cotidiana; que la vida y la muerte son solo dos caras distintas de la misma moneda; y que bajo la existencia más común puede ocultarse la crueldad más perversa.

El clan es uno de esos filmes que consigue impresionar al espectador, clavándolo en su butaca, dejándolo desconcertado ante lo que está visionando, con el terrible recordatorio de que todo esto ocurrió no hace mucho en un lugar cualquiera.

Lo mejor: la dirección magistral de Pablo Trapero; la estremecedora interpretación de Guillermo Francella; el montaje; la acertadísima elección y utilización de la música; un guion que funciona como una perfecta máquina engrasada.

Lo peor: esta vez nos hemos quedado sin palabras.

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