El renacido: siete vidas



No le ha sentado muy bien el (merecido) Oscar por Birdman al genial Alejandro González Iñárritu, que en su último filme, El renacido (The Revenant), se empeña en querer demostrar al respetable lo gran director que es.

Así, en esta historia de supervivencia extrema y venganza, el realizador se encuentra demasiado presente en cada plano, sobre todo en el inicio de la producción, cuando el campamento de unos tramperos es asaltado por una tribu india para robar sus pieles. Cada plano, cada secuencia del por otra parte impresionante ataque es una declaración de intenciones del director mexicano, empeñado en descubrir la pólvora en cada encuadre.

Así, el realizador es claramente perceptible a lo largo de las 2 horas y 36 minutos de proyección, en los que es imposible olvidar que hay alguien detrás de esa cámara que no ceja en intentar asombrar a cada minuto. Y es una auténtica lástima, porque Iñárritu no tiene que probar su talento, ya lo ha hecho en otras obras que carecían de la arrogancia de este último trabajo y que funcionaban a la perfección.

La historia de un hombre abandonado a su suerte y a una muerte casi segura, cuyo único motivo para seguir adelante en un entorno claramente hostil es la venganza, quiere resultar un relato épico, pero que termina provocando hastío.

Probablemente sea porque el protagonista bien podría formar parte de cualquiera de las sagas de superhéroes que inundan nuestras salas o porque lo único realmente majestuoso de este filme sea su impresionante factura visual, pero lo único que suscita el personaje de Leonardo DiCaprio es el deseo de que su periplo termine y por fin llegue a alguna parte, y que cumpla su venganza en una narración tan lenta como densa.

Porque es literalmente increíble asistir a las asombrosas vicisitudes que debe hacer frente DiCaprio, enfrentándose a la muerte de mil maneras y mil veces derrotándola de la manera más pasmosa, llegando a pensar que quizás su personaje se haya escapado de la ochentera Los inmortales o que posee más vidas que un gato.

Y por supuesto le darán un Oscar a DiCaprio, a pesar de que lo mereciera justamente en otras ocasiones más que en esta. Y no lo digo porque haga un mal papel, no, Leonardo DiCaprio es un buen actor y realiza una buena interpretación, pero, aunque éste sea su año, éste no es el papel por el que debiera lograrlo, ya que solo es capaz de mostrar dos registros: el de alucinado y el de enfadado.

Más contenido y centrado se muestra Tom Hardy, que realiza un muy buen, pero ingrato, papel, y que será el detonante de toda la odisea que debe sufrir el protagonista.

Mención aparte merece la impecable fotografía de Emmanuel Lubezki, una auténtica maravilla que nos regala lo mejor de esta película: una impresionante factura visual, con unos fantásticos paisajes que te meten el frío y el hielo en los huesos, y una asombrosa maestría de la luz que solo debe disfrutarse en pantalla grande.

Lo mejor: la fotografía y la factura visual.

Lo peor: los momentos en que el director quiere resultar evocador (en las imágenes donde el protagonista recuerda a su familia), otra muestra de fallida arrogancia.

2 Comments on “El renacido: siete vidas”

  1. Como siempre, muy buena critica. El pasado viernes, Carlos Boyero, en su critica sobre este film, ya nos daba una pista titulando el artículo de la siguiente manera: “Estética deslumbrante ¿y qué más?” Y como era de esperar, tanto él como tú, claváis vuestras criticas. La película es impactante pero lenta, desesperadamente lenta y a veces, demasiado onírica. Pasada una hora del inicio empiezas a tener la desagradable sensación que te da igual lo que le pase al protagonista, lo único que deseas es que acabe su sufrimiento… y de paso el nuestro. Y coincido contigo en que le darán el Oscar (el otro posible rival Matt Damon también pasa las de Caín en su film), aunque solo sea por todo lo que ha tenido que sufrir rodando esta película.
    Un saludo.

    1. Gracias David, a veces cuesta ir contracorriente, pero no sería honesta si hiciera una crítica distinta. Supongo que también se espera más de un buen director como el mexicano y de DiCaprio. Pues lo siento por el amigo Leo, pero que lo pasara mal en el rodaje no le hace merecer un Oscar, se supone que se premia la interpretación, pero ya sabemos cómo funciona la academia…

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