La leyenda de Tarzán: el señor de la indiferencia 

Los buenos datos de taquilla de La leyenda de Tarzán demuestran el interés que sigue teniendo el público por la historia del legendario señor de la jungla, un todavía atractivo personaje creado por Edgar Rice Burroughs. Para esta nueva versión, se ha contado con el director David Yates, conocido sobre todo por ser el artífice de las últimas 4 entregas de la saga de Harry Potter, el actor Alexander Skarsgård (serie True blood) como Tarzán/John Clayton, Margot Robbie (El lobo de Wall Street) como Jane, Samuel L. Jackson como un improbable emisario del gobierno de Estados Unidos y Christoph Waltz como el villano Leon Rom.

Esta nueva adaptación sólo narra la increíble historia de la crianza del protagonista en la jungla a través de breves flashblack, y se centra en un ya John Clayton, acostumbrado a su vida en la supuesta civilización de la ciudad de Londres, que regresará al lugar donde se crió para enfrentarse a un antiguo enemigo.

Uno de los principales problemas de esta producción es la falta total de personalidad y de intensidad. Al final, la historia del filme se reduce al cliché de salvar a la damisela en apuros, mientras se ofrecen unas tímidas notas de crítica antiimperialista.

Tenemos que reconocer que Skarsgård resulta impresionante en el plano físico, pero, aparte de mostrar una obstinada seriedad y falta de registros interpretativos, carece del carisma asociado al personaje. Aunque también es cierto que el guion, irónicamente, no explota adecuadamente las infinitas posibilidades de lucimiento que proporcionan el mítico personaje de Tarzán.

Por su parte, la nueva chica de moda, Margot Robbie (Escuadrón suicida), encarna un personaje encantador y que se mete al público en el bolsillo. Mientras que el resto de estrellas, Samuel L. Jackson y Christoph Waltz, defienden como pueden su personaje a pesar del poco interesante guion.

Por todo esto, La leyenda de Tarzán termina siendo una propuesta para una tarde aburrida, que se puede visionar con la misma facilidad que se olvida. Además, no solo se recuerda con nostalgia al (éste sí) mítico Johnny Weissmuller, sino que se echa de menos (mucho) la ochentera aproximación que fue Greystoke, la leyenda de Tarzán, el rey de los monos y su protagonista, Christopher Lambert.

Lo mejor: ¿el descubrimiento de una nueva estrella (Margot Robbie)?

Lo peor: la falta de interés que provoca en general toda la película.

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