“Star Wars: El despertar de la fuerza”: Déjà vu

Star Wars: El despertar de la fuerza, dirigida por J.J. Abrams, es uno de los filmes que más expectación ha causado en los últimos años. La trilogía original de La guerra de las galaxias (1977-1983) tiene una merecida legión de fans en todo el mundo que, tras el desastre de las infames precuelas (1999-2005), esperaban ansiosos a que alguien restituyera la magia de las películas preliminares.

Si eres de los que todavía no han acudido a las salas de cine, seguro que lo que te interesa es saber, en una frase, si realmente esta nueva entrega cumple con las (altas) expectativas. El despertar de la fuerza es entretenida, hasta muy entretenida en algunas partes e incluso espectacular en otras. Si eso es lo que buscas, tienes nuestra bendición, seguro que lo encuentras.

El despertar de la fuerza consta de dos partes: una primera, la mejor y más amena, cargada de acción, donde se nos presenta a los nuevos personajes; y una segunda, menor, donde se acusa la excesiva duración de la cinta (135 minutos), a pesar de que contiene alguna de las escenas más espectaculares en las luchas entre la Resistencia y la malvada Primera Orden.

Eso sí, este filme no aguanta el más mínimo análisis, ya que se trata de un remake encubierto del episodio IV: La guerra de las galaxias. Una cosa es intentar recuperar lo que hizo grandes a las primeras producciones, y otra muy distinta es intentar copiar, casi al detalle, la historia que dio inicio a la saga cinematográfica.

Pero claro, es que se ha contado con todo un prestidigitador, J.J. Abrams, uno de los pocos que, tras engañar de la peor manera al respetable al no cumplir las también altas expectativas de Lost (Perdidos), salió reforzado convirtiéndose en el niño mimado de Hollywood. A su favor hay que admitir que las escenas de acción están rodadas a la perfección y que, finalmente, ha eliminado los absurdos destellos de luz que tan famoso le han hecho.

Por lo demás, nos encontramos con unos nuevos personajes que resultan, en su mayoría, fallidos: Daisy Ridley, como Rey, es la que mejor parada sale, interpretando a una joven que se verá envuelta en la lucha entre el bien y el mal, y que asume el rol de héroe, a pesar de que ciertas situaciones no resulten creíbles; John Boyega, como Finn, que se convertirá en el fiel compañero de Rey, compone un personaje de lo más insulso; Oscar Isaac, como Poe Dameron, supone un talento totalmente desperdiciado, ya que su participación es casi testimonial; y luego está el malvado Kylo Ren, interpretado por Adam Driver, que no puede ser más anodino, en cuanto se quita la máscara, que intenta emular al gran Darth Vader, nos presenta a un llorica e insípido joven en uno de los malos más patéticos que hemos podido ver en pantalla.

Fallidos porque, en realidad, el personaje más interesante de esta nueva producción sigue siendo (oh, sorpresa) el gran Han Solo, con un Harrison Ford que se sigue zampando con patatas al resto de reparto con su aparición junto a su inseparable Chewbacca. Porque de la aparición de Leia preferiríamos olvidarnos; una acartonada Carrie Fisher es otra víctima más del botox, que le impide mostrar la más mínima emoción.

No obstante, si nos olvidamos de que conocemos perfectamente la original La guerra de las galaxias y lo que queremos es pasar un rato divertido y entretenido, sumergiéndonos en un universo muy añorado, esta El despertar de la fuerza puede ser una buena opción, siempre que optes por renunciar a cualquier tipo de análisis.

Lo mejor: no era muy difícil mejorar el mal sabor de boca que dejó la reciente saga que se inició con La amenaza fantasma, pero hay que reconocer que J.J. Abrams ha creado una entretenida y divertida cinta de ciencia-ficción.

Lo peor: si no estuviera aprobada por el mismísimo George Lucas, esta película sería acusada de plagio (y perdería).

2 Comments on ““Star Wars: El despertar de la fuerza”: Déjà vu”

  1. La película es entretenida. Y espectacular y cuenta con unos buenos efectos especiales y, a ratos, es divertida, pero no pasa de ahí. Se me hizo larga y el final es un poco atropellado, por ser suave.
    Como continuación de la mítica saga es bastante decepcionante. Esperaba mucho más de la dupla J.J. Abrams-Lawrence Kasdan. Falta guión y el tridente malvado de la Primera Orden es para echarse a llorar (y no precisamente de miedo). En fin, creo que para los amantes de Star Wars, la decepción ha sido tan grande como la expectación.

    1. Es que, en realidad, deberían haber dejado la primera trilogía tal como está, tanto las precuelas como secuelas no eran necesarias, especialmente cuando se han convertido en películas adoradas por tantísima gente. No había necesidad de empañar nuestros recuerdos.
      Gracias por el comentario, David

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