Tarde para la ira: directo a las entrañas

Tarde para la ira es el estupendo debut tras las cámaras del actor Raúl Arévalo, un thriller áspero y duro, que narra la historia de una venganza.

Una venganza que, para el protagonista y quizás como reza el refrán, se sirve mejor fría, y sin contemplaciones. Aquí no hay nada superfluo, solo las acciones de unos personajes que orbitan alrededor del siempre magnífico Antonio de la Torre.

El resultado es una trama que va directa a las entrañas, que contiene una violencia cruda, directa, sin florituras o coreografías, la que sale de dentro de las tripas, como bien dice su director, en una España muy reconocible.

Se nota la hasta ahora profesión de Arévalo, que denota su querencia por los actores y sus interpretaciones, a los que persigue incesante con su cámara, filmando siempre en unos primeros planos tan directos y rotundos como el resto de la historia. Una trama que transita también entre importantes silencios, los de un contenido Antonio de la Torre, que deja bien clara la intención del realizador por distanciarse de los thrillers efectistas y centrarse en una historia que esconde más de lo que parece.

Y aquí debemos destacar los trabajos de Antonio de la Torre, como ese hombre destruido que nada tiene que perder, en confrontación con el papel de Luis Callejo, ya que ambos están perfectos en sus respectivos personajes.

Quizás Arévalo tenga todavía mucho que aprender en el apartado de realización, pero viendo este espléndido debut y descubriendo que también firma el guion (junto con David Pulido), sin duda esperaremos expectantes su siguiente propuesta como director.


Lo mejor
: la crudeza de una historia sin rodeos, puede que aquí todo resulte áspero y rudo, pero así es la violencia en el mundo real.

Lo peor: se echa de menos un mejor ritmo narrativo.

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