Un día perfecto: con la burocracia hemos topado

Aunque Un día perfecto ya lleva un tiempo estrenada en España, su director, Fernando León de Aranoa, se acercaba personalmente a la 60 edición de la Seminci para presentar su último trabajo.

Una producción repleta de grandes estrellas internacionales: Tim Robbins, Benicio del Toro, Olga Kurylenko, Sergi López o Mélanie Thierry, que tiene lugar durante la guerra de la antigua Yugoslavia. Todos ellos pertenecen a una ONG que intenta ayudar a la población en medio del caos y las rencillas de los que antes eran simples vecinos.

Ya la primera escena, fantástica desde el punto de vista de la realización, nos sumerge en la locura de una zona de guerra: los intentos por sacar un cadáver de un pozo, echado allí para emponzoñar el agua.

Benicio del Toro y Tim Robbins son un par de veteranos que están casi de vuelta de todo, escarmentados respecto a lo que pueden y te pueden dejar ayudar a los demás, incluso en situaciones tan extremas como ésta. Mientras que Mélanie Thierry interpreta a una joven y nueva cooperante, que todavía no ha sido machacada por la realidad y que lucha por lo que cree correcto.

Aun centrándose en un episodio tan breve, es más que suficiente para mostrar la estupidez y la crueldad de la guerra, pero también la ineficiencia de los cascos azules que fueron allí destinados.

Ese es quizás uno de los principales temas de esta Un día perfecto: la lucha de unas personas que solo quieren ayudar a los demás contra el gran aparato burocrático e ineficaz de unas Naciones Unidas limitadas desde el primer momento que fueron enviadas a los Balcanes.

Y se agradece, mucho, que todo esté acompañado de un sanísimo toque de comedia, sobre todo gracias al personaje de Tim Robbins, un hombre excéntrico que camufla su impotencia contra el sistema con un ácido sentido del humor. Encima, tanto Tim Robbins (fantástico) como Benicio del Toro y el resto del reparto realizan un gran trabajo.

Puede que este filme no llegue al nivel de la genial Barrio o de Los lunes al sol, pero es la mejor muestra del realizador desde hace bastantes años.

Por último, destacar también la estupenda banda sonora, compuesta por temas de rock, tanto clásico como más independiente, que consiguen dar coherencia y convertir las imágenes en un todo.

Lo mejor: las interpretaciones de Benicio del Toro y, especialmente, de Tim Robbins; el sentido del humor y la banda sonora.

Lo peor: el personaje de Olga Kurylenko no aporta mucho a la historia.

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