“12 años de esclavitud”: sobrevivir

 12 años de exclavitud

Un hombre se despierta, desorientado, en un cuarto poblado de sombras; al tratar de incorporarse, se escucha el sonido de cadenas entrechocando, cadenas que rodean sus muñecas, sus tobillos y le mantienen encadenado a la pared. Este hombre es Solomon Northup (Chiwetel Ejiofor, Hijos de los hombres), un negro libre y respetado por su comunidad, con un talento especial para la música, que toca con su violín, y que ha sido engañado, secuestrado y entregado a los esclavistas del sur de Estados Unidos. Así comienza la peripecia de Northup en 12 años de esclavitud, la nueva producción del británico Steve McQueen (Shame), un director fascinante, con una mirada fría y acerada pero visualmente portentosa.

Northup pasará así a ser propiedad de un terrateniente, en principio benévolo, interpretado por el ubicuo Benedict Cumberbatch (Star Trek: en la oscuridad). Una profunda enemistad con el capataz de la plantación, Paul Dano (Prisioneros), provocará su venta al temido Edwin Epps, encarnado de manera perfecta por Michael Fassbender (Prometheus), un hombre cruel que encarna todas las injusticias, abusos y barbaridades cometidas contra los esclavos en EEUU.

Además de por una historia increíble, pero basada en hechos reales, 12 años de esclavitud destaca por su brillante puesta en escena, con unas imagenes radiantes y tan bellas como poderosas y sugerentes. McQueen hace gala de un magnífico virtuosismo visual, patente en planos casi fotográficos, en la ubicación de su cámara, en el reflejo del horror y en la captura del alma de sus personajes.

Destaca también la importancia de los sonidos, que envuelven cada una de las escenas, en las que McQueen y una estupenda fotografía nos sumergen en los sofocantes veranos del sur de Estados Unidos, unas tierras surcadas por pantanos, y bañadas por una luz exuberante y los cálidos tonos de amaneceres y atardeceres.

En una entrevista concedida a Metropoli, McQueen afirmaba la importancia de la mirada de sus personajes: “Hablé mucho con Chiwetel sobre lo importante que eran los ojos para mí aquí. A través de ellos, quería contar lo que le pasa a Solomon. Unos ojos revelan mucho más que una voz en off”, algo que puso magníficamente de manifiesto en su celebrado anterior trabajo, Shame, donde Fassbender mostraba, simplemente con su mirada y su rostro, toda una inmensidad de emociones y de historias no contadas, pero sobradamente entendidas gracias a la magnitud de su talento.

Pero Chiwetel Ejiofor, aunque realiza un buen papel, no es Fassbender, y no posee el talento extraordinario necesario para encarnar la visión de McQueen sobre este personaje; Ejiofor carece de la fuerza y el carisma de llenar la pantalla con su mera presencia, y de la capacidad de expresar con una simple mirada toda la frustración, impotencia e inmenso sufrimiento de un hombre al que se priva de su libertad, su familia y hasta su identidad.

Su protagonista es, de hecho, la única, pero importante, desventaja de este interesante largometraje, donde destaca el talento de dos geniales complices: el director Steve McQueen y su actor fetiche, Michael Fassbender. Ambos realizan un trabajo apabullante, intenso y al alcance sólo de aquellos artistas bendecidos con un inmenso talento.

Lo mejor: las imágenes, los sonidos, la música; el talento apabullante de un gran director, Steve McQueen, y un gran actor, Michael Fassbender; la interpretación de todos los personajes secundarios, de auténtico lujo (Paul Giamatti, Benedict Cumberbatch, Paul Dano, Lupita Nyong’o, Sarah Paulson, Alfre Woodard).

Lo peor: aunque Chiwetel Ejiofor hace un buen papel, carece de la capacidad de involucrar sentimentalmente al espectador en su terrible historia.

4 Comments on ““12 años de esclavitud”: sobrevivir”

  1. ¡Vaya! No me esperaba esta dureza sobre el trabajo de Egiofor, ya que encabeza muchas quinielas de Oscar. No obstante, la verdad es que creo que tienes razón: su interpretación es buena, pero no logra destacar en un film tan portentoso.

    Coincido en que la fotografía es maravillosa, aunque queda clara tu predilección por Fessbender jeje. Para ser la gran favorita de cara a los premios, no quedé tan fascinado… De hecho, no creo que merezca más de uno o dos galardones.

    De todos modos, para mí lo más interesante de esta gran película (sí, que no sea la mejor del año no quita que sea una gran película) es su representación del bien y el mal. ¿Quiénes son peores, los que muestran el mal o los que aceptan el mal de la sociedad con los ojos cerrados?

    Un saludo 🙂

    1. Ya, Juan, sé que todo el mundo está alabando el trabajo de Chiwetel Ejiofor y que conseguirá una nominación al Oscar y otros muchos premios más, pero es que a mí no me parece que, como tú dices, destaque su interpretación. Es cierto que no es mal actor, ni hace mal papel, pero tampoco es brillante y esta película demandaba de su protagonista que lo fuera.
      Jejejeje Aparte de predilecciones personales por Fassbender, creo que es un magnífico actor, de lo mejorcito que hay ahora, y no puedo dejar de comparar la interpretación de Ejiofor con la suya o con el trabajo de Fassbender en Shame: todo expresividad con una simple mirada.
      Estoy de acuerdo contigo, es una gran película, pero no me parece la mejor del año. Me ha pasado lo mismo que con Gravity, que he disfrutado muchísimo más de la labor de dirección de estos realizadores, que con la película en conjunto. Creo que ambos, Cuarón y McQueen, se merecen todos los premios del mundo como mejores directores, pero quizás sus películas no merezcan un premio a la mejor del año.
      Cierto, Juan, la expresión de la maldad y los que la permiten o miran para otro lado es una gran tema y está muy bien reflejado en este largometraje, sobre todo en esa terrible escena donde Solomon se debate en la horca mientras el día a día transcurre a sus espaldas sin que nadie haga nada.
      Muchas gracias por el comentario, Juan!!!!

  2. Como bien dices, una dirección que captura el alma. No rompe, porque tampoco innova por decirlo de algún modo, pero utiliza todo lo aprendido por más de un siglo de historia cinéfila a la perfección.

    1. Muchas gracias por el comentario. Lo cierto es que disfruté mucho con la dirección y puesta en escena de este gran director. Cierto que no se trata de nada nuevo, pero pienso que tampoco está al alcance de cualquiera, sobre todo actualmente. Para mí fue maravilloso disfrutar de esas imágenes, de su planificación y de lo que me transmitían.

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