A Esmorga: un éxito por descubrir

Había una desconocida entre todas las nominadas a los Goya. Una de esas cuyo título leen tus ojos, pero tu memoria no retiene porque no te suena de nada y, para más inri, en este caso, no entiendes lo que quiere decir. Además, ¿quién se fija en las nominadas al guion adaptado? Pocos. Pues una de esas candidatas anónimas, A Esmorga, ha sido la segunda película española con más recaudación media en su primer fin de semana en los cines. Y, con el orgullo y satisfacción propios de un rey, yo digo: la película gallega del año. 

Hay ocasiones en las que la adaptación cinematográfica de una novela tiene más éxito que ella misma. Lo que es seguro, segurísimo, es que si la novela ha sido un fenómeno de masas, la película lo va a ser todavía más. Quizá pienses, querido lector, que al hablar de fenómeno de masas estoy exagerando. Y, efectivamente, no podemos considerar A Esmorga como un bestseller al estilo de 50 sombras de Grey (casi me parece sacrílego haberlas comparado), pero lo que sí tienes que comprender es que A Esmorga es la novela de referencia de la literatura gallega del siglo XX, y poco me equivoco si digo que casi todos los jóvenes gallegos hemos tenido la suerte de haber sido obligados a leerla en el instituto.

La palabra “esmorga” significa fiesta. Pero cualquier lector gallego quedaría insatisfecho con esta definición, teniendo en mente todo lo que sucede en la novela: la borrachera de tres hombres adultos, Bocas, Milhomes y Cibrán, contada por este último en flashback, mientras recorren la ciudad de Ourense (o Auria, como se la llamaba entonces). Las botellas de aguardiente y vino se suceden a medida que visitan tabernas y prostíbulos, allanan propiedades y huyen, literalmente, de la Guardia Civil que los persigue y figuradamente de la represión sexual que experimentan. El frío y la lluvia no son meros elementos decorativos en el paisaje natural de una ciudad pobre en la posguerra, sino que se convierten en personajes que acompañan a los protagonistas en sus andanzas.

Hablamos de uno de los relatos más trágicos de la literatura española del siglo pasado y, sin lugar a dudas, la novela estrella de Eduardo Blanco Amor. Ha sido emulada en todos los formatos posibles. En Ourense existe el llamado “Roteiro”, que sigue los pasos de los esmorguistas originales; todos los jóvenes de la ciudad han intentado seguirlo alguna vez, más por los vinos que ello exige tomar que por hacer homenaje a la novela; se ha llevado al teatro en varias ocasiones y al cine en dos: la primera vez bajo el título Parranda en el año 1977, rodada en Asturias, en español, con guion del propio Blanco Amor y protagonizada por grandísimos actores como José Luis Gómez, José Sacristán y Fernando Fernán Gómez, entre otros. La segunda, en 2014. Y poco me queda por decir de la película que no haya dicho ya al hablar de la novela. El miedo, la decadencia y la sensación autodestructiva de la novela de Blanco Amor quedan plasmadas en la película del director Ignacio Vilar.

Ahora se cumple su decimotercera semana en los cines comerciales. Es un hecho histórico para una película gallega pero, desde luego, tiene los ingredientes para estar ahí. Tres de estos ingredientes se llaman Antonio Durán “Morris”, Miguel de Lira y Karra Elejalde. La elección de actores en plena madurez interpretativa es uno de los grandes aciertos del director, aunque realmente los personajes de la novela no llegan a la treintena. Rodarla, a diferencia de Parranda, en gallego y en Ourense, le añade una autenticidad que no encontramos tan habitualmente como nos gustaría (incluso con Karra Elejalde, que da bien el pego rodando en un idioma que no es el suyo).

Tras el éxito que ha tenido en su tierra natal, la cinta se va a exhibir en los cines del resto del país en primavera. Lo más seguro es que no aguante trece semanas en cartelera como ha pasado en Galicia. Pero quizá aguante el tiempo suficiente como para despertar un par de conciencias y que los cinéfilos se pregunten por qué no conocían A Esmorga. Por qué Karra Elejalde se llevó un Goya por 8 apellidos vascos y ninguna nominación, ni él ni sus compañeros de reparto, por esta película gallega que a nadie suena de nada fuera de su comunidad – y digo esto sin querer desmerecer su interpretación en la comedia más taquillera del año -. Por qué, en general, todos los años nos quedamos con una sensación de fraude tras acabar los Goya. Y quizá también alguno se pregunte si hay más películas anónimas, muchas más, que quedan silenciadas ante la escala nacional. Algunos de esos, como los gallegos que hemos visto A Esmorga, se enorgullecerán entonces de que un equipo técnico de esta tierra llena de talento haya hecho una obra semejante y haya tenido las narices de llegar a los Goya con ella, sin necesidad de haber sido publicitada por Mediaset, distribuida por Warner Bros o producida por Fulanito de tal.

Ficha Técnica

Título: “A Esmorga”

Director: Ignacio Vilar

Guion: Ignacio Vilar y Carlos Asorey (adaptación da novela de Eduardo Blanco Amor)

Productora: Vía Láctea Filmes, S.A.

Reparto: Karra Elejalde, Antonio Durán “Morris”, Miguel de Lira.

Fotografía: Diego Romero

País: Galicia (España)

Año: 2014

Propiedad del material multimedia: Vía Láctea Filmes, S.A.

 

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