Banda sonora de Blade Runner

Hay ciertas películas que disponen de tantas versiones que es complicado saber de cuál hablamos a la hora de juzgarla en cualquier conversación, y con las bandas sonoras en ocasiones nos pasa lo mismo, de forma más grave ya que puede cambiar radicalmente la situación entre versiones. Pero en este caso, para ahorrarnos ese tipo de preocupaciones, nos centraremos en la música que podemos escuchar a lo largo del montaje final de Blade Runner realizado en 2008 y que fue reestrenado el pasado 18 de Marzo.

El de sobra conocido compositor griego Vangelis —junto con alguna pequeña incursión, interpretación vocal o añadido de otros músicos— se encarga de poner música a esta fábula futurista. Otros aspectos de la cinta han conseguido mayor fama, pero como casi toda gran película, la parte musical que forma parte de ella merece su propio e inagotable estudio.

¿Cómo funciona?

Modula el tiempo y el espacio. Una gran ciudad, al principio del filme, se convierte en una experiencia íntima. Buscamos dentro de nosotros mismos para saber si lo que estamos escuchando corresponde a un lugar apagado o con vida. Las naves más allá de Orion están dentro de Roy Batty, en lo más profundo de él y de sus emociones, y son éstas las que viajarán a través de un escueto arpegio de teclado hasta convertirse en emociones humanas, por pura sensibilidad a flor de piel.

Es cierto que en ocasiones se limita a incrementar la tensión o recalcar aspectos románticos y humanos; sin embargo, rompe ciertos esquemas sin que el espectador sea consciente de forma natural. Ver a un replicante ser ‘retirado’ mientras un saxofón juega a decirnos que igual no está bien lo que estamos viendo, a pesar de beneficiar a nuestro protagonista. Juega con nosotros porque ante la espera de una tragedia clásica, nos sobreviene una tragedia de filosofía moderna.

Cabe decir que cuando decimos “se limita” en realidad queremos decir que hace una función muy arquetípica, pero eso no quiere decir que se deba pasar por alto, porque en este caso la hace de forma magistral.

¿Cuáles son sus puntos fuertes?

El sonido es casi parte de la fotografía del metraje. Es parte del color que contiene cada imagen. De la misma forma, escuchar tan sólo la banda sonora podrá recrearnos el marco donde recordar a la perfección el universo creado en pantalla. Son la evocación, su aportación a la parte plástica visual y su fuerza estética lo que hacen completamente necesarias las composiciones de nuestro compositor griego por excelencia. Es decir: su capacidad para evocar las imágenes y para ser parte de ellas integrándose hasta el punto de transmitir las ideas y sensaciones que toda la película se empeña en transmitir, simplemente escuchando algún minuto de la extensa banda sonora.

¿Cuáles son sus puntos débiles?

Siendo sinceros, Vangelis ha tenido momentos y bandas sonoras mucho más creativas. Siete años antes, en 1975, había publicado un álbum, Heaven and Hell, donde ya encontramos prácticamente el tema de amor que recorrerá la historia de Blade Runner. Además estamos ante un músico capaz de crear melodías pegadizas con relativa facilidad. De igual modo que otras de sus bandas sonoras adolecen de la capacidad estética que aquí sí podemos disfrutar, echamos de menos lo que el tema central de Carros de fuego consigue —esa música capaz de convertirse en un icono atemporal incluso despegada de su añadido visual, esa música que “todo el mundo conoce”.

En conclusión, difícilmente habrá quien ponga otro tipo de música a un unicornio apareciendo en nuestra mente. Quizás no recordemos una melodía característica al completo, pero el sentimiento quedará grabado en la memoria gracias en buena parte a un tipo de sonido inolvidable.

Te invitamos a leer la crítica en profundidad de esta obra maestra aquí. Y no te olvides de leer también la Sinopsis de Cine de Ángel Sanchidrián aquí.

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