Blade Runner: cronología de un mito

El pasado 18 de marzo, varias salas de nuestro país exhibieron la versión del director de Blade Runner.

Resulta complicado realizar la crítica de un filme 33 años después de su estreno, especialmente cuando es una de tus películas favoritas y que has visionado en numerosas ocasiones, pero más aún cuando éste ha trascendido lo cinematográfico: Blade Runner, dirigida por Ridley Scott, es una obra maestra, una de las mejores películas de ciencia-ficción de la historia del cine y un merecido filme de culto.

Quizás a quien no conozca esta maravillosa producción, todas estas palabras le pueden parecer exageraciones, clichés o meras etiquetas; pero no lo son. Blade Runner es de esas obras que son recordadas, y alabadas, sin importar el paso del tiempo; sin imposturas y sin excesos, solo una clara realidad: no nos queda más que rendirnos ante el increíble talento de todo un equipo al servicio de la adaptación cinematográfica de un exponente de la ciencia-ficción, Philip K. Dick, y su ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

En un futuro (ahora, demasiado cercano), el hombre ha convertido la vida en nuestro planeta en algo prácticamente inviable, razón por la que todo aquel que puede permitírselo huye de la Tierra para establecerse en las colonias exteriores. Mientras, la avanzada tecnología produce androides tan parecidos al ser humano (replicantes), que debe limitar sus años de existencia. Androides que son utilizados como esclavos en dichas colonias y que tienen prohibida su estancia en nuestro planeta. Para «retirar» a las unidades que desobedezcan esta orden, se encuentran los Blade Runners, cuyo mejor hombre es Rick Deckard (Harrison Ford).

Hasta ahí, la trama, pero ¿por qué Blade Runner se ha convertido en una película adorada y venerada por (casi) todos?

Por su atmósfera y fotografía. La acción tiene lugar en Los Ángeles, una ciudad normalmente representada con cielos azules y luz exuberante, que se convierte en Blade Runner en un asfixiante compendio de edificios grises y hormigón, castigado por una incesante lluvia, envuelta en una oscuridad eterna. Una atmósfera opresiva, desoladora y dolorosamente deprimente. La historia transcurre así entre unos maravillosos claroscuros, luces y sombras que envuelven a los personajes en lo que parece un mundo sin esperanza.

Por unos actores perfectos y unos personajes fascinantes. Otro de los grandes aciertos de esta producción es el casting, un elenco de actores perfectos para sus respectivos personajes.

Harrison Ford, como Rick Deckard. Ford siempre será recordado por un puñado de grandes caracteres: Han Solo en La guerra de las galaxias, Indiana Jones en la saga de Spielberg, John Book en Único Testigo y Deckard en Blade Runner. Ford realiza una magnífica interpretación de este aparentemente rudo expolicía, al que su papel como exterminador de replicantes afecta de manera personal, y que terminará enamorado de una de las replicantes que supuestamente debe retirar.

Sean Young, como Rachael. Young nunca ha estado mejor que encarnando a la dulce y encantadora Rachael. Cautivadora y frágil, pero a la vez fría y distante, Young crea un personaje fascinante, que nos plantea una inquietante pregunta: ¿qué somos, aparte de un conjunto de recuerdos y memorias?

Daryl Hannah, como Pris. Temible y seductora replicante, Hannah despliega todo un recital de emociones: desde el falso candor e inocencia, hasta la manipulación y la violencia homicida.

Rudger Hauer, como Roy Batty. Hauer es el aterrador e inquietante líder de los replicantes, en una mortal búsqueda de información sobre el final de su existencia. Encarna, además, la némesis de Deckard, en un fantástico duelo final, que contiene una de las escenas más destacables de la historia del cine.

Por sus escenas míticas y llenas de lirismo. Ridley Scott fue, hace tiempo, un gran director, que nos ha dejado un par de auténticas obras maestras, entre ellas las que nos ocupa. Buena muestra de su talento son las imborrables escenas que pueblan este clásico de la ciencia-ficción.

– El monólogo de Rutger Hauer. Seguramente, la escena que primero recordará cualquier aficionado al cine es el famoso monólogo de Rutger Hauer, en lo alto de la azotea, bajo una fina lluvia, y cuyo texto parece que fue improvisado por el actor. Una escena bellísima, triste y llena de sentimiento, el de la futilidad de la vida, la conciencia de nuestra fragilidad, la rendición ante el destino que nos espera a todos: la muerte, pero también el del respeto a la vida y el asombro ante lo inesperado. Pura poesía convertida en imágenes y palabras inolvidables (He visto cosas que no creeríais…) que conforman una de las escenas más celebradas de la historia del cine.

– El cazador cazado. Pero también es digno de recordar el previo enfrentamiento entre estos dos fascinantes personajes: el blade Runner y el replicante, donde la presa perseguirá a su cazador, aterrorizándole y haciéndole huir por los recovecos oscuros de un edificio abandonado.

– La muerte de la replicante de la serpiente. Deckard descubre a una de las replicantes actuando en un club de mala muerte. Tras su huida y una frenética persecución, el blade runner consigue su pieza, tras varios disparos, la replicante yace muerta tras atravesar varios escaparates de cristal. Lo que supuestamente debería verse como el triunfo del bueno sobre uno de los malos de la película, es convertido por Ridley Scott en casi un asesinato a sangre fría y por la espalda. Impactante y cruda coreografía de la muerte, que desiste de ensalzar las acciones supuestamente justificadas del protagonista.

– La escena de amor. Pese a que parece que los actores no se llevaron especialmente bien durante el rodaje, no se puede dudar la maravillosa química que existe en pantalla entre Harrison Ford y Sean Young. Química que destaca especialmente en la escena de amor en el apartamento de Deckard, un lugar casi claustrofóbico, que apresa a los personajes en unas escenas, una vez más, cargadas de lirismo. La fantástica banda sonora y el «Say: kiss me (Di: bésame)» de Deckard a Rachael, convierten a sus planos en unas hipnóticas imágenes que suponen los únicos y escasos destellos de felicidad del filme.

– La geisha. En el mundo distópico presentado en Blade Runner, en un Los Ángeles en perpetua oscuridad, bajo la incesante lluvía ácida de un contaminado planeta, los coches se deslizan por el cielo entre grandes rascacielos donde destaca el anuncio con la imagen de una geisha. Las imágenes de Scott atrapan de nuevo al espectador, incluso con algo tan aparentemente simple, pero a la vez maravilloso.

Por la impresionante adaptación del libro. Este es un aspecto que claramente no será evidente para aquellos que no hayan leído ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? La obra de Philip K. Dick es una interesante y muy recomendable muestra de la literatura de ciencia-ficción y que poco tiene que ver con esta joya cinematográfica. Las diferencias entre libro y película darían para un artículo en profundidad, pero baste decir que los guionistas se apropiaron de una genial idea central para construir magia a su alrededor: unos inolvidables personajes, con mucha más entidad y relevancia que en el texto, una importante carga filosófica y la constante discusión sobre la moralidad y ética de las acciones de los personajes.

Por unir dos estilos cinematográficos. Aunque Blade Runner sea claramente uno de los mejores exponentes de la ciencia-ficción, sus escenas y su eje central no dejan de ser una referencia clara al clásico cine negro de los años 40. Deckard bien podría ser un personaje más sacado de las páginas de Raymon Chandler, un detective desencantado, acosado por la moralidad de sus propias acciones y que cae rendido ante los encantos de una mujer fatal.

Por dotar de profundidad al género. Tal como hiciera Kubric en 2001: una odisea del espacio, aquí ciencia-ficción no es sinónimo de puro entretenimiento con deslumbrantes efectos especiales. Blade Runner nos plantea un tema universal: el hombre enfrentado a su creador y la (no) aceptación de nuestra mortalidad.

Por su banda sonora. Tan inolvidable como sus míticas imágenes es la fantástica banda sonora, compuesta por Vangelis, y cuyo análisis os invito a leer aquí.

Por último, merece la pena hablar de las diferencias entre la producción original y el montaje del director, que ha sido la versión exhibida en pantalla grande. Como es inevitable desvelar cuestiones fundamentales del filme, así como su final, las siguientes líneas contienen «spoilers», por lo que te recomendamos que no sigas leyendo si no has visto esta producción.

Existen 3 claras y principales diferencias entre la obra original y la versión del director:

– La eliminación de la voz en off. El original de 1982 contaba con una omnipresente voz en off de Harrison Ford, que explicaba la historia según se desarrollaba. Esta es sin duda una de las buenas decisiones de este nuevo montaje, ya que la voz en off no resulta necesaria para comprender la trama y su supresión añade más lirismo a esta obra maestra, libre así de «interrupciones».

– La eliminación de la escena final. En el original de 1982, por exigencias de la productora, Scott tuvo que añadir una imagen final de Deckard y Rachael abandonando la ciudad en un coche para mostrar un cursi e innecesario mensaje de «y vivieron felices y comieron perdices». Sin duda, la mejor decisión del realizador al crear esta nueva versión.

– La imagen del unicornio. La inclusión de una imagen con un unicornio (tomada de Legend) como parte de un sueño de Deckard modifica radicalmente la historia, ya que este pequeño cambio supone que Rick Deckard es en realidad un replicante. Mucho se ha especulado sobre esta escena, pero claramente significa que nuestro héroe es también un replicante, al dejar el personaje de Edward James Olmos la figura en origami de un unicornio junto al apartamento del blade runner.

Pero, ¿era realmente necesario o incluso lógico este cambio? Mi opinión personal es que no. Claramente, en la obra de Philip K. Dick, Deckard es humano; y, visionando la versión de 1982 del filme, más la interpretación de Ford, no hay nada que haga plantearte que Deckard no sea humano. Un replicante no mostraría el desencanto de Deckard acerca de su trabajo; ni mostraría una constante lucha interna ni la culpa por tener que asesinar (retirar) a replicantes.

Aparte, gracias al magnético personaje de Rutger Hauer, ya queda más que claro la poca diferencia entre androides y humanos. ¿Acaso no es humano plantearse la propia mortalidad y revelarse contra ella, tal como hacen los replicantes? O querer pedir explicaciones al culpable de nuestra falta de inmortalidad, como hace Roy Batty al enfrentarse a su creador. Qué hay más humano que entender el valor de la vida humana, como comprende el personaje de Rutger Hauer al salvar en el último momento a Rick Deckard. O aceptar nuestro destino y nuestra total irrelevancia ante la inmensidad del universo, en el maravilloso monólogo de la muerte de Batty.

No obstante, que Deckard sea o no un replicante no cambia en nada la grandiosidad de esta obra de arte, inolvidable, mítica y una de las razones por las que muchos amamos el cine.

4 Comments on “Blade Runner: cronología de un mito”

  1. Hola Beatriz

    Espléndido post sobre una de las obras cumbres de ciencia ficción. Para mi, junto con “2001: Una odisea del Espacio” las dos mejores cintas del genero que se han rodado. Como muy bien comentas ciencia ficción no es solo sinónimo de efectos especiales en 3D. Si hay un buen guión detrás, casi ni se necesitan, como demuestra Blade Runner.

    A mi lo que más me sigue impactando cuando la veo es la atmósfera, creada prácticamente solo con una excepcional fotografía. Y pensar que en 33 años nadie ha sido capaz ni siquiera de acercarse a crear una película parecida.

    Se me ponen los pelos como escarpias solo de pensar que se va a rodar la segunda parte de esta maravillosa historia.
    Dios mío, que poca ganas de arriesgar y apostar por crear algo nuevo.

    Un saludo.

    1. Hola David
      Me alegro de que te haya gustado el especial. Es que Blade Runner es una obra maestra y eso no es fácil de igualar.
      Efectivamente, la atmósfera de este clásico es maravillosa.
      Yo estaba igual de asustada que tú cuando leí la noticia del nuevo proyecto sobre Blade Runner, pero puede que haya luz al final del túnel, ya que el encargado del proyecto parece que va a ser Denis Villeneuve y eso es muy, pero que muy interesante. Así que, solo por ser Villeneuve, le daremos el beneficio de la duda, por esta vez.
      Gracias por el comentario!
      Beatriz

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