Cosmos: el viaje más profundo hacia lo que realmente somos

No recuerdo cuándo comenzó, para mí, el viaje. Sí, El Viaje. Con mayúscula. No se trata de un viaje físico, sino de algo más profundo, algo que tiene que ver con lo que somos realmente, lo que somos, al final, nosotros, la humanidad y todos los habitantes de la Tierra.

Y no, no estoy hablando del último libro de Paulo Coelho ni del último viral ni revelaciones de alguien que ha estado en un accidente de avión y tuvo la suerte de sobrevivir. Se trata de un viaje de miles de años, un viaje en el tiempo desde los antiguos griegos hasta la actualidad. Un viaje a través de los conocimientos que nosotros, como humanidad, hemos descubierto a lo largo de los siglos. El viaje se llama Cosmos, en sus dos ediciones, de la mano de Carl Sagan y de Neil DeGrasse Tyson.

Para los lectores más veteranos, Carl Sagan será un nombre familiar. Mi primer encuentro con él fue casual, una tarde cualquiera en YouTube, en la que sentí la necesidad de saber más sobre este científico que hablaba con pasión acerca del universo, la Tierra, la humanidad y de nuestra propia naturaleza.

Así me acerqué a la primera edición de Cosmos, un viaje personal, que vio la luz en 1980, en la televisión pública norteamericana. Divulgación científica con un sello muy personal. A lo largo de trece capítulos, Cosmos explica los conceptos clave de muchas disciplinas: la teoría de la evolución, el origen del universo, la posibilidad de que exista vida extraterrestre… Incluso conceptos más complejos como la cuarta dimensión o la teoría de la relatividad, muchos de ellos todavía vigentes hoy en día. Su principal virtud es que la serie está al alcance de cualquiera, no hace falta tener ningún conocimiento previo.

Sin embargo, Carl Sagan no se queda ahí. Cosmos es su obra más conocida y en la que también se respira su concepto sobre la ciencia. No trata solamente de un compendio de conocimientos, sino de una forma de pensar y de afrontar la realidad. El pensamiento crítico de cuestionar toda creencia y todo conocimiento, y de avanzar solamente a través de la evidencia y descartar automáticamente cualquier cosa que no se base en pruebas comprobables.

Así, Cosmos también generó polémica en Estados Unidos, sobre todo por la crítica hacia la astrología y, en menor medida, por el tratamiento científico de la teoría de la evolución de Darwin. Esto no empañó su rotundo éxito: la audiencia fue récord, y sigue siendo una de las series de referencia de divulgación científica.

Neil DeGrasse Tyson, astrofísico, recogió el testigo de Sagan, pero con un estilo totalmente distinto. Se le ha definido como una ‘rockstar scientist’, un científico/estrella. Tiene cuenta en Twitter, acude habitualmente a platós de televisión y tiene su propio programa de radio. Es un orador todo terreno, puede hablar de cualquier concepto científico con la misma entrega, ya sea sobre astronomía, biología o física cuántica.

Con un discurso directo e impactante, quizás menos ‘místico’ (si se puede usar este término cuando se habla de ciencia) que su predecesor, Cosmos, una odisea en el espacio y el tiempo, recoge el testigo del Cosmos de Sagan  y renueva la serie sin bajar lo más mínimo la calidad. La comparación es inevitable, pero, en este caso, innecesaria. DeGrasse Tyson cambia el registro pero no toca un ápice la rigurosidad científica ni el punto de vista de Sagan. Más que un digno sucesor, podríamos estar hablando del divulgador que cogió la antorcha de Sagan, y que sigue divulgando la ciencia y el pensamiento racional y crítico al gran público, de una forma amena, sencilla y apasionante.

Cabe recalcar también el esfuerzo de DeGrasse Tyson por hacer visible el papel de la mujer dentro de la ciencia, al contar la historia de varias investigadoras totalmente desconocidas: astrónomas, geólogas, físicas… que han realizado grandes descubrimientos que han hecho posible, entre otras cosas, que hoy nos podamos comunicar a través de este blog.

En definitiva, se trata de dos series de documentales imprescindibles si es usted curioso. Y si no lo es, descuide, lo será a los pocos minutos de oír la voz de Sagan.

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