Decepciones veraniegas (II): Prometheus

La segunda decepción del verano ha sido la innecesaria precuela de Alien: el octavo pasajero, de Ridley Scott.

El señor Scott también revolucionó y sentó las bases del cine de ciencia ficción, primero con Alien: el octavo pasajero y después con su obra maestra Blade Runner.

Precisamente por eso, resulta más absurdo que el realizador haya decidido empañar los grandes recuerdos que los cinéfilos tenemos sobre el primer Alien.

Prometheus es una cinta claramente menor, donde da la impresión de que el presupuesto se agotó en los impresionantes efectos especiales y no bastaron para obtener un guion decente.

En este nuevo proyecto, Scott intenta, nada más y nada menos, que explicar el origen de la vida en la tierra, y más concretamente el origen del ser humano. Y aquí, en el principio, ya encontramos la primera incongruencia de la película.

Sin ningún reparo, se tira por tierra la teoría de la evolución de Darwin, y los protagonistas parten hacia otro planeta en busca de los llamados “Ingenieros”, que crearon la vida en la Tierra.

El resto no es más que un burdo intento de copiar y repetir el éxito, y casi la historia, de su predecesora, por supuesto sin conseguirlo.

En el relevo de la gran heroína que fue Sigourney Weaver y su teniente Ripley, encontramos en el papel principal a una inexpresiva Noomie Rapace (saga Millenium), otro de los fallos más patentes de esta cinta. Desconozco qué tal interpretó a Lisbeth Salander en la saga Millennium, pero Scott no podría haberse equivocado más en seleccionar a esta actriz, que crea un personaje anodino y totalmente carente de interés.

Su pareja en la ficción, Logan Marshall-Green (serie Dark Blue), realiza, de lejos, un trabajo muchísimo más interesante  en su interpretación, sin necesidad de ser una cara conocida en el mundo del cine.

Charlize Theron hace lo que puede con el absurdo personaje que le ha tocado interpretar y que es totalmente prescindible para la historia. Lo mismo ocurre con el papel de Guy Pearce, irreconocible tras el maquillaje que intenta envejecer a su personaje (¿acaso no hay actores de una edad apropiada, que es preferible poner 10 capas de latex a un actor joven?), también prescindible en lo que a la trama se refiere.

Mejor parado queda Michael Fassbender, que interpreta perfectamente a un robot,  obsesionado con la película y el personaje de Lawrence de Arabia.

Lo único reseñable de esta cinta son los apabullantes efectos especiales, realmente notables, y la belleza de las imágenes, sobre todo las del inicio de la película, rodadas en Islandia.

El resto son dos horas de película totalmente olvidables. Porque sin un buen guion y sin buenos personajes no se puede crear una buena película.

Lo peor de todo es que parece que Ridley Scott amenaza con realizar otro proyecto basado en Blade Runner. Esperemos que mientras tanto se promueva una ley que lo impida…

2 Comments on “Decepciones veraniegas (II): Prometheus”

  1. Jaja
    Hace poco vi prometheus y tiene toda la razon en sua comentarios. .
    Una pena la verdad. ..
    Claramente fue una decepción…

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