“Django desencadenado”: la fábula de un esclavo en el Salvaje Oeste

django

La última película del director Quentin Tarantino es un sentido homenaje al “Spaghetti Western”, que ya deja claro en el mismo inicio de la cinta, con unos títulos de crédito y una canción de apertura dignos del mismísimo Sergio Leone.

Podríamos decir que Django desencadenado consta de dos partes claramente diferenciadas. La primera, brillante, genial y realmente divertida, en la que el doctor King Schultz (Christoph Waltz), un cazarecompensas, libera al esclavo Django (Jamie Foxx) a condición de ayudarle a localizar a unos individuos que trabajaban en su anterior plantación.

En esta genial primera parte, vemos como el “doctor” Schultz enseña a Django la profesión de cazarecompensas, a la vez que le pide su ayuda para conseguir los siguientes encargos de su lista, mientras una relación de amistad va creciendo entre estos dos compañeros  imposibles.

Y es aquí donde vemos al mejor Tarantino, con unos diálogos brillantes y francamente divertidos, con escenas de acción efectistas y perfectamente coreografiadas y con uno de los mejores personajes que han salido de la pluma de Tarantino: el doctor Schultz, interpretado magistralmente por el siempre genial Christoph Waltz.

Y, sin embargo, lo que parecía una genial y fresca comedia gamberra de acción se convierte en un melodrama bastante menos interesante en su segunda parte, cuando Django y su socio Schultz intentan liberar a la esposa del primero de las garras del malvado propietario de una plantación, interpretado por Leonardo DiCaprio.

En esta segunda parte hay un gran cambio en el ritmo narrativo, mucho más lento y alejado de la comedia de la primera parte, para centrarse en la crítica de las condiciones de los esclavos y en el sentimiento de venganza de Django ante la injusticia de la esclavitud.

La duración de la película resulta excesiva, sobre todo una vez que cambia el ritmo narrativo y se abandona la comedia por el melodrama, hasta llegar a la finalización de la cinta, en una fiesta de balas, sangre que sale disparada y violencia premeditadamente exagerada, como firma de la casa.

Lo mejor: la divertida y entretenida primera parte; Christoph Waltz y su personaje, ambos geniales; y la escena en la que se parodia los inicios del Ku Klux Klan, hilarante.

Lo peor: la segunda parte, que resulta pesada y no es el terreno donde mejor se mueve Tarantino, y la excesiva duración de la cinta, casi 3 horas.

3 Comments on ““Django desencadenado”: la fábula de un esclavo en el Salvaje Oeste”

  1. Acertadisima disección de la última del “enfant terrible” de Hollywood.
    Yo, incluso hablaría de 3 partes. La primera, con continuos guiños a la época de los spaguetti western, incluido un pequeño papel para Franco Nero, es una especie de fase de aprendizaje de Django (me recordaba en algunos pasajes al dueto Luke Skywalker – Obi Wan Kenobi de La guerra de las galaxias) y con un ritmo trepidante y algunas escenas memorables: esa primera lección de cazarecompensas en el pueblo del shérif-bandido, la llegada a la plantación del terrateniente interpretado por Don Johnson o la persecución tipo Pelotón Chiflado del Ku Klux Klan.
    Una segunda en la cual la cinta cambia completamente de registro al convertirse el dueto interpretativo en trío con la entrada en escena de Leonardo DiCaprio y que parece que enfanga un poco el desarrollo narrativo. Para mi gusto, esta segunda parte esta también muy bien resuelta y resulta tan interesante o mas que la primera parte, pero es verdad, que el brusco cambio de registro puede desorientar al espectador. Creo que Tarantino, en esta segunda parte, intenta enfrentar a la pareja protagonista con sus antagonistas en todos los sentidos, la pareja formada por DiCaprio y Samuel L. Jackson, como si se mirarán en un espejo que deforma la realidad.
    Si, como muy bien dices, Christoph Waltz esta soberbio en su papel, también se debe destacar la magnífica interpretación que DiCaprio hace de terrateniente negrero Calvin Candie (verdaderamente escalofriante la escena del martillo). Hay que reconocer que últimamente el muchacho nos ha dejado grandes actuaciones (Shutter Island, Revolutionary Road, J. Edgar).
    Y, llegados a este punto, la acción vuelve a girar, hacia la tercera parte a la que me refería al principio, y Tarantino saca toca su “esencia” y la película se convierte en una ensalada de tiros, sangre y muertes desproporcionadas que ensombrece un poco el producto final. También es verdad que está dosis de violencia y sangre, a veces risible a veces dramática y casi siempre exagerada, es el sello que caracteriza a Tarantino.
    En definitiva, una película muy recomendable, si no fuera por las 3 horas de metraje. Excesiva en todos los sentidos. Mi próstata y un servidor agradeceríamos mucho a los directores que se replantearan esta nueva moda de llevar los metrajes a una duración tan insoportable.

  2. Estoy de acuerdo con tu valoración de la segunda parte. Sin embargo, para mí, al margen de la actuación de Christoph Waltz, la mejor parte de la película sucede en la segunda mitad, en particular el cameo del propio Tarantino 😉

    David.

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