El desconocido: apabullante ópera prima

“Hice esta película como si fuera la última”. Podríamos pensar que son las palabras de un director experimentado, con una larga trayectoria a sus espaldas, que está a punto de retirarse o que busca hacer su obra definitiva; nada más lejos de la realidad. Son las palabras de Dani De La Torre, director de El desconocido. Es su primera película y ha recaudado ya más de un millón y medio de euros. Desde luego, ambición a este chico no le falta. Claro que siempre ayuda estar bien respaldado: Vaca Films (Celda 211, El Niño), Atresmedia Cine y la Warner producen, promocionan y distribuyen una cinta protagonizada por Luis Tosar que cuenta la historia de una amenaza de bomba, niños de por medio y muchos planos aéreos. Éxito asegurado.

La peli va de un banquero – a priori, odiamos a los banqueros, pero ah, ojo, nos han cogido: el banquero es Luis Tosar – que, una mañana nublada (pues claro, es A Coruña) se dispone a llevar a sus hijos al colegio cuando recibe la llamada de un desconocido que ha colocado bombas bajo los asientos de su BMW (esto es por si, al ver su humilde morada, no nos habíamos dado cuenta de que el banquero tiene pasta) y se activarán si alguno de ellos se levanta. Para salvarse, tiene que transferirle un buen puñado de miles de euros al colgado del teléfono. El caso es que se lía parda con la policía, que descubre todo el petate y se arma una tan gorda que tienen que traer a los helicópteros de la guardia costera y de todas las provincias gallegas, porque dudo yo que A Coruña tenga tal despliegue policial.

Como thriller funciona, y vaya si funciona: una servidora fue a verlo y la palabra tensión se me queda corta. Sin giros bestiales de guion ni peripecias propias del agente 007, nos tiene con el corazón en un puño desde muy pronto (para mi gusto y salud arterial, demasiado pronto). Hay un par de cosas que, según los reglamentos policiales, los cuales les aseguro que no conozco para nada, tienen que estar mal por narices. Por eso el espectador agradece ese personaje con muy mala uva interpretado por Elvira Mínguez, que grita lo que todos estamos pensando a cada rato. Agradecemos que se haya guionizado la lógica aplastante, aunque sea a través de otro personaje y no en la acción en sí misma (porque si no, nos cargaríamos la peli, claro).

¿Y qué si el guion no es del todo perfecto? Tenemos a Luis Tosar. Y vaya si tenemos a Luis Tosar. Tenemos a Luis Tosar en un papel de buenomalo, sí, esos que nos encantan. Como siempre, consigue emocionarnos, aun cuando la confusión de fuera del coche nos juegue malas pasadas (demasiados helicópteros, insisto). Y por si Luis no fuera suficiente, entra en escena el otro actor de moda en España, por quien todos babeamos desde La isla mínima. Javier Gutiérrez en un papel que es un caramelito para cualquier actor que se precie, pero que pocos, aparte de él, podrían defender con dignidad enfrentándose al pedazo de profesional que lleva el volante. Y en medio de todo este estrellato, de todos estos goyas (y con esto no me refiero a Goya Toledo: a ella hay que darle de comer aparte), nos encontramos a una jovencísima actriz, Paula del Río, haciendo un papel de teenager rebelde que, de pronto, se ve envuelta en una historia bestial de amenazas, persecuciones y explosiones. Y la chiquilla, tan resuelta ella, tan pronto te hace un torniquete como se juega la vida por su padre, así de fácil y sencillo. Y lo hace tan bien, tan bien, que desmiente al mismísimo Hitchcok. Y nos la creemos, que ya es mucho más de lo que consiguen un alarmante número de actrices españolas.

Claro que todo esto no sería posible sin una magnífica planificación de la producción. La realización de las películas de Vaca Films va a más a cada nueva que hace, exceptuando quizá la humilde Somos gente honrada; en El desconocido no se cortan un pelo y tiran la casa por la ventana. Y en esta línea, como parece que, si no tienes un plano secuencia, no lo vales, se han marcado uno larguísimo que enlaza -¡así de fácil!- con un aéreo (podrían haber aprovechado los helicópteros para esto, digo yo). Y aquí mi más humilde y crítica opinión: por más que seas capaz de hacer semejante plano, difícil como pocos, hay que valorar si ese esfuerzo merece la pena por seguir a un personaje que aun no conocemos, desconectarnos del todo del banquero, que es con quien hemos empatizado hasta ahora, solamente por probar que se puede. No le quito el mérito, ojo, pero sí cuestiono su necesidad. Para los curiosos, aquí tenéis un making of de dicho plano.

“Hice esta peli como si fuera la última”, pues esperamos que no lo sea, Dani, porque en esta industria (a veces me vengo arriba y uso esa palabra para referirme al negocio audiovisual español) hace falta gente como tú, que arriesgue, y productoras como Vaca Films, que permitan a los osados arriesgar, aun con helicópteros y planos secuencia sobrantes. Eso si queremos que el cine español reviente taquilla como parece que sucede últimamente (vale, quizá me he vuelto a venir arriba). El caso, que bien, que bien. Que vayáis a verla, coñe, que bien vale una entrada de cine.

Lo mejor: la chiquilla Paula del Río, que me dejó loca con su interpretación.

Lo peor: Goya Toledo en el papel de madre. ¡Que no cuela!

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