El irlandés: nostalgia

Martin Scorsese vuelve a sus raíces, a los temas que mejor conoce y que le han encumbrado como uno de los mejores directores del séptimo arte. Lo hace con El irlandés, una nueva mirada a la mafia, basándose en el libro I Heard You Paint Houses, de Charles Brandt.

De hecho, si no lo supiéramos, podríamos decir fácilmente que el filme se ha rodado en los años 70. Porque El irlandés parece un ejercicio de nostalgia. Scorsese no solo ha revisitado sus temas preferidos (cómo un hombre de la calle va escalando dentro de una organización criminal, la lealtad, la familia y la traición), sino que recupera a su actor fetiche, Robert De Niro, y a un estupendo Joe Pesci, además de incorporar a Al Pacino, tres pesos pesados que constituyen el máximo exponente del mejor cine que se ha rodado sobre la mafia.

Y sin embargo, Scorsese no consigue recrear la fuerza y el talento que concibieron esa fantástica cinta que fue Uno de los nuestros. Porque, sí, El irlandés es una película muy bien rodada (Scorsese es uno de los grandes y la dirección está a su altura), con una muy buena producción y unos actores de lujo (además del trío protagonista, podemos ver a Harvey Keitel, Stephen Graham o Anna Paquin), pero que pierde su interés en la parte central del filme.

Mucho se ha hablado de la duración del filme, 3h 29min, pero no creo que sea una cuestión de exceso de metraje, más bien creo que el ritmo es irregular y que directamente lo que nos intenta contar en esa parte central no consigue captar nuestro interés. Porque, en cambio, el inicio y el desenlace de la producción son realmente buenos. Ver cómo el personaje de De Niro se involucra en la organización criminal y cómo consigue la confianza y amistad de uno de sus líderes (un fantástico Joe Pesci) sigue funcionando muy bien y probablemente sea una de las partes más interesantes del filme. Sin embargo, el ritmo decae, y mucho, cuando la cámara se centra en la figura de Jimmy Hoffa, interpretado por un desatado Al Pacino.

El irlandés, Netflix, Roobert De Niro, Al Pacino

No es que sea un mal filme, que no lo es, pero definitivamente ni es la obra maestra que claman muchos ni es una película redonda. No puede serlo cuando desconectas durante su meollo central. La salva el gran oficio de un excelente director y que, afortunadamente, el ritmo vuelve a recuperarse en el tramo final.

Aún así, creo que merece la pena ver El irlandés, ya sea a través de Netflix o, mucho mejor, en una de las pocas salas donde se ha estrenado, porque sí, la nostalgia es muy contagiosa y, qué quieren que les diga, ver otra vez a estos 3 grandes (De Niro, Pesci y Pacino), hasta rejuvenecidos por obra y gracia del CGI, siempre es un placer y rescatar lo que parece una cinta clásica sobre la mafia, también. Una lástima que no sea esa obra maestra que tantos se empeñaban en llamar, incluso mucho antes de su estreno.

Lo mejor: ese aroma a clásico y la interpretación de Joe Pesci, para mí la mejor de todo el elenco de actores.

Lo peor: la pérdida de interés que produce su tramo central.

2 Comments on “El irlandés: nostalgia”

  1. Esta película, como ya ha recalcado Scorsese, está producida para su emisión en Netflix, que no quiere decir ni mucho menos que sea un medio menor que la sala de cine, todo depende de los medios de que disponga. Si usted tiene en su casa una tv de más de 50 pulgadas con una calidad de imagen de 4 u 8 Kas, conectada a un equipo de sonido que emita en 5.1 , no va a verla peor que en una sala de cine. Pero ahí está la diferencia. En una emisión privada , en mi casa, yo paro , descanso, voy al W.C. o me sirvo una cerveza para volver a conectar cuando me apetezca. Así el ritmo no decae. Se para. Lo cual es estupendo para un contenido audiovisual de más de 3 horas y media. Es el espectador el que no aguanta el ritmo, pero para eso estaá el mando. Lo paro, respiro …y sigo disfrutando de una obra maestra al estilo del siglo XXI. Y bueno…está abierto el debate.
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    1. Hola Cucho, muchas gracias por el comentario y las reflexiones. Pues yo, personalmente, creo que las películas están hechas para ser vistas en el cine. La experiencia es totalmente distinta. Yo tengo Netflix y Movistar +, y de manera intermitente HBO, pero sigo pensando que los filmes deben verse siempre en una sala de cine. De hecho me parece súper importante que no haya interrupciones, que todo tu interés se vuelque única y exclusivamente en la película. Creo que si una película necesita de interrupciones (más allá de las fisiológicas por duración) para poder verla, algo falla. Lo que el viento se llevó, el Hamlet de Branagh, El señor de los anillos… no necesitan de ninguna interrupción. Para mí no es una cuestión de duración, sino de interés.

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