Foxcatcher: tres actuaciones en el “círculo central”

Un irreconocible Steve Carell muestra su faceta más profunda y seria en esta cinta sobre la inseguridad adquirida, con la lucha libre olímpica como fondo. Por supuesto, no hay que olvidar que esta historia está basada en un hecho real. Un consejo, no investiguen sobre el relato antes de ver la película, o se quedarán sin la sorpresa de la tarta.

Bennett Miller, director de películas como Capote o Moneyball, es el encargado de este drama, que a modo casi de documental muestra la historia los hermanos Dave y Mark Schultz (Mark Ruffalo y Channing Tatum), medallistas olímpicos de lucha libre en los 80, y el millonario y filántropo John Dupont (Steve Carell), en una historia de influencia del “lado oscuro” cargada de complejos de inferioridad y debilidad, que ni los más musculados cuerpos pueden ocultar.

La cámara acompaña al personaje al más puro estilo de los documentales de los 80, y el director consigue trasladar al clima del gimnasio, y de la presión interna de cada uno a través de primeros planos. Miller tiene la capacidad de rodar una película calmada y silenciosa, que se centra en las interpretaciones, algo que le ha valido para llevarse la Palma de Oro al mejor director en el Festival de Cannes.

Un millonario patriótico “apadrina” a un luchador con medalla olímpica, para que lidere el equipo americano, una acción noble que en el fondo no es más que el egocentrismo del pudiente en una clara llamada de atención para su autoestima. Aunque por el contexto pueda parecerlo, apenas hay agresividad o al menos pelea, más allá de la que se queda dentro del “círculo central” de lal lucha libre. Esta es la historia de Foxcatcher.

Sobre las interpretaciones, se puede decir que es el trabajo más profesional y comprometido de Carell y Tatum, quienes ofrecen una imagen desconocida, diluyéndose por completo con el personaje, haciendo que el espectador olvide los tópicos que les persiguen a ambos, y se centre en la historia.

Carell consigue con su actuación enternecer y despertar el desprecio más profundo. Sus gestos, posturas y miradas son adquiridos de Dupont, al que consigue imitar y hacer suyo. “Érase un hombre a una nariz pegado” decía Quevedo, y durante los primeros minutos de la película es imposible parar de pensar que debajo de esa desproporcionada nariz y esa cara se encuentra el hilarante presentador de telediario que sacaba de quicio a Jim Carrey en Como Dios. Nominado a mejor actor principal, sin duda es un personaje sacrificado, pero… ¿Quién le da un Oscar a un malvado?

No se puede olvidar la interpretación de Channing Tatum. Para todos los que tiene prejuicios con su tonificada presencia, hay que destacar la forma en la que intenta recrear la imagen de Mark Schultz (el parecido físico es inexistente), ya sea caminando, o con cara de no comprender mucho. Un trabajo bastante alejado de los papeles de acción o comedia a los que nos tiene más acostumbrados. Se puede decir que está en el camino de ser tomado en serio en Hollywood.

Y por supuesto, Mark Ruffalo, quien se convierte en el hermano mayor que cualquiera desearía tener, vencedor humilde que ejerce de tutor y salvador de su hermano, aunque ya se sabe que los chicos buenos nunca ganan. Un personaje de los que gustan, con valores, de ahí su nominación a secundario.

Correcta y sin artificios, parte con cinco nominaciones, aunque con todas las papeletas para ser la que se va de vacío de la ceremonia de los Oscar. Foxcatcher muestra una parte de esa América profunda que normalmente no muestra Hollywood.

Lo mejor: las interpretaciones de los tres personajes principales.

Lo peor: el ritmo, no es lento, pero a ratos son necesarios giros más inesperados.

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