Friends vs Cómo conocí a vuestra madre

Antes de nada, si no has visto alguna de las dos series y pretendes hacerlo, o todavía estás en ello, no sigas leyendo. Certifico que este artículo puede contener – y contiene – grandes spoilers. Ahora sí, bienvenido, lector, al 22 de septiembre de 1994, fecha en la que comenzó la emisión de una serie que marcó un antes y un después en la historia de las sitcom estadounidenses. Las vidas de 6 amigos en la Gran Manzana se hicieron famosas desde el momento en que una jovencísima Jennifer Aniston irrumpía vestida de novia en el Central Perk buscando a su amiga Mónica y huyendo de su boda. Desde ese momento y hasta el año 2004, el público siguió su vida cotidiana, enamorándose de cada uno de los personajes y envidiando un grado de amistad casi inalcanzable.

La televisión de finales de los años 80 y principios de los 90 nos tuvo bastante entretenidos con el humor familiar de las sitcom de la época. Personalmente, todavía me emociono con la intro de Los problemas crecen, aunque quizá sea porque con ella alimenté mi primer amor platónico por el rebelde Mike Seaver. Y qué decir de otras joyas de finales de siglo, como El príncipe de Bel-Air, que todavía me pongo de vez en cuando para trasladarme a mi más tierna infancia. Los creadores de Friends no inventaron el concepto de las sitcom pero, desde luego, lo elevaron a su máxima potencia. Tras el nacimiento de Friends – hace ya 21 años – hubo que esperar bastante tiempo hasta que aparecieron los nuevos bombazos de este género, que tan bien conocemos hoy: la vuelta al humor familiar con Modern Family, la cotidianidad de unos frikis de la ciencia con The Big Bang Theory y, de nuevo, las aventuras de unos veinteañeros en Nueva York con Cómo conocí a vuestra madre.

No voy a decir a priori que Cómo conocí a vuestra madre sea una copia de Friends; como apuntábamos, las sitcom ya estaban inventadas antes del 94. De hecho, el concepto revolucionario de una serie contada en flashback es el gran valor añadido de la sitcom. Sin embargo, todos coincidiremos en que el concepto es muy parecido: un grupo de amigos de veintipico que van creciendo temporada a temporada, madurando, trabajando y enamorándose en la ciudad de Nueva York. Hablar de copia es muy osado; personalmente prefiero la palabra “inspiración”, que es una técnica de lo más legítima para construir argumentos, ya hablemos de amigos en la gran ciudad como es este caso, familias peculiares, como Modern Family y Padres forzosos o de chavalitos frikis: ¿acaso Sheldon Cooper y compañía no recuerdan un poquito a Steve Urkel?

 

A los verdaderos amantes de Friends nos cuesta reconocer que Cómo conocí es una gran serie, porque vemos demasiadas similitudes entre ambas y tenemos claro cuál es nuestra favorita (sí, lo admito, dejemos la objetividad para aquellos que hacen un buen uso de ella). Y, si bien es cierto que tienen muchas cosas en común, quiero mantenerme, por ahora (chan, chan, chan), en la teoría de la inspiración.

Los personajes: en todo grupo de amigos debe de haber un ligón. Joey nos encadiló con una sola frase (“¿Cómo va eso?”) pero él, como personaje, era mucho más; lo que hizo en su faceta de ligón empedernido fue sentar las bases del que se convertiría en un personaje tan icónico y divertido como inverosímil, el Barney Stinson encarnado por Neil Patrick Harris. Estos solteros de oro tienen, sin embargo, una sensibilidad extrema por el amor ajeno y lo demuestran casando a la pareja más tierna de su sitcom. Parejas que se parecen entre ellas también de un modo exagerado: las mujeres con una personalidad implacable, Mónica y Lily, con unos corderitos por maridos, Chandler y Marshall, respectivamente. Hay quien dice que Rachel y Robin también tienen su parecido, por esto de que ambas huyeron de sus casas buscando la independencia y acaban triunfando en sus carreras, pero más allá de eso, se diferencian más de lo que los lovers y haters, cada uno con sus argumentos positivos y negativos, tienden a pensar. El innegable parecido es el de Ross y Ted. Dos románticos empedernidos que sólo piensan en el matrimonio, ambos profesores universitarios, ambos aburren a sus amigos con su discurso pomposo y sus aficiones y los dos se enamoran hasta las trancas de una coprotagonista. Y luego está Phoebe, que si bien tiene rasgos parecidos con algunos personajes de Cómo conocí (es ecologista, como Marshall, y también conoce a su padre en el transcurso de la serie, como Barney), es única e irrepetible (¿adivinais cuál es mi personaje favorito?).

Podría en este punto seguir hablando de estas “inspiraciones”. Por ejemplo, con los escenarios: como sitcoms que son, hay varios enclaves donde se desarrolla gran parte de la serie. El Central perk en Friends, un café; el McLaren’s, en Cómo conocí a vuestra madre, un bar. El piso de Mónica y Rachel (que siempre ha sido violeta, sí) o el de Joey y Chandler; el piso de Ted y Marshall; los trabajos de cada uno de ellos; y un no muy largo etcétera que no vale la pena desarrollar, porque no hay puntos en común reseñables. Pero cuando analizamos lo que no es tan evidente, que son las tramas individuales, a los amantes de Friends el término inspiración se nos queda corto.

Todos recordamos la boda de Mónica y Chandler y la de Marshall y Lily (y posteriormente la de Phoebe). ¿Cómo de habitual es que que a una pareja los case un amigo común? Aquí entra mi ignorancia sobre las costumbres matrimoniales estadounidenses porque, a lo mejor, es lo más habitual de este mundo. Pero ahí lo dejo. Por otro lado, que tanto Ross como Ted sean profesores universitarios es perfectamente normal. Ahora bien, que ambos liguen con alumnas roza un cliché criticable en los dos casos. Aquí entra la mala suerte de los hermanos pequeños, que se dice que copian en todo a sus mayores: Cómo conocí a vuestra madre lleva las de perder.

Hablando de clichés, ¿tener un amigo que se dedica al porno es uno? No, ninguno de los personajes de estas series se dedica a ello. Bien por ambas. Pero ¡ah!, resulta que tanto Phoebe como Ted se ven envueltos en la industria pornográfica porque otra persona usa su nombre para comercializar las peliculas. ¿Inspiración? Puede que lo sea. Sí me lo parece, por ejemplo, en el tema de las fotografías: Barney siempre sale bien en las fotos, mientras que Chandler siempre sale mal. Ahora bien, que ambos tengan unos trabajos desconocidos para sus amigos ya me parece menos casual. Suerte que Chandler, en un momento dado, deja su aburrido trabajo para dedicarse por entero a lo que realmente le gusta, aunque ello obligue a retrasar el momento de formar una familia con Mónica. Eh, espera, ¿de qué me suena eso? Un Marshall corporativo también deja una oficina para salvar el mundo y evita acostarse con Lily para no tener hijos. Calcado.

Podría seguir así hasta el infinito, pero no quiero que me odien los amantes de Cómo conocí a vuestra madre. Ahora propongo un argumento serio para bajarla del podio de las sitcoms: la serie comienza con Ted como verdadero protagonista y eje vertebrador del grupo, testigo que, llegado cierto momento, tiene que pasar al personaje estrella, Barney (en esta “new wave” de personajes icónicos que empezó con el doctor House y cuyo abanderado hoy en día es Sheldon Cooper), porque Ted resulta (aquí llega el chiste estrella) tedioso.

Ahora es cuando hago mi oda personal a Friends, ya que esto no sucede. Ningún personaje aburre, ninguno decepciona. Phoebe, Joey, Ross, Chandler, Rachel y Mónica tienen siempre trama propia, juntos o por separado, todo lo largo y ancho de la serie, que duró ni más ni menos que diez preciosos años. Y que viva Internet, que nos da la oportunidad de reirnos con el capítulo de los cinco bistecs y la berenjena cuando estamos mal de pasta, de verificar que no es tan grave equivocarse de nombre siempre que no lo hagas en el altar, como Ross, y de emocionarnos con la pedida de mano de Chandler y Mónica. Que viva Internet, porque nos permite revivir lo genuino de una serie extraordinaria. They’ll be there for you.

2 Comments on “Friends vs Cómo conocí a vuestra madre”

  1. Fantástico artículo. Haces bien en hablar de ‘inspiración’, pero, tras leer tus comentarios, tengo más claro que nunca que estamos ante una ‘copia’, aunque, eso sí, con personalidad propia. Ambas series son buenas, pero FRIENDS es única en su especie, mientras que CÓMO CONOCÍ A VUESTRA MADRE está plagada de fallos que, al final, me hizo dejar de verla. Un saludo.

    1. Por supuesto, Cómo conocí a vuestra madre tiene muchísima personalidad y gracia, pero agota. A mí me pasó lo que a ti, me cansé de ella, pero seguí viéndola, un poco por costumbre, y he de decir que el final es bastante bueno… aunque debería de haber llegado dos temporadas antes.
      ¡Muchas gracias por el comentario!

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