Historia de un matrimonio: el inicio del fin

Netflix sigue apostando por mejorar la calidad de su oferta de producción propia en cuanto a largometrajes se refiere. Una asignatura pendiente para el que es uno de los referentes en el mundo de las series. Tras el éxito de Roma, de Alfonso Cuarón, y el último filme del reputado Martin Scorsese, El irlandés, la plataforma de streaming ha presentado esta Historia de un matrimonio, del director y guionista Noah Baumbach (Frances Ha).

Una de las cosas que más destacan de esta interesante producción es la popularidad y calidad de su reparto: Scarlett Johansson, Adam Driver, Laura Dern, Alan Alda o Ray Liotta. Todo al servicio de una historia que narra la destrucción de un matrimonio y el siempre complicado proceso de divorcio.

Se trata de una historia sencilla, que poco a poco va mostrando las frustraciones, la falta de comunicación y los sacrificios de una relación que, de puertas afuera, parecía tan idílica como perfecta. Y ahí está uno de los grandes valores de esta producción, en asomarse tras la cortina, en desmontar las apariencias para sacar a la superficie los problemas a los que muchas parejas deben enfrentarse día a día.

Historia de un matrimonio

Y se sustenta en un sólido reparto, que realiza un buen trabajo, aportando humanidad a sus personajes, porque aquí no veo estrellas, sino gente normal en un momento esencial de sus vidas. Hay que resaltar especialmente el caso de Laura Dern, que hace una gran labor encarnando a una abogada demasiado agresiva; y a Alan Alda, qué placer volver a ver a este actor en la gran pantalla. Mientras los protagonistas, Johansson y Driver, componen dos buenos personajes, así como el resto del elenco.

Personalmente, no creo que sea una de las mejores películas del año, como se la está tildando, y sobre este mismo tema, no dejo de recordar a la muy superior y recomendable Blue Valentine; y me parecen excesivos tantos los elogios exacerbados como algunas de las nominaciones a diferentes premios (Scarlett Johansson y Adam Driver realizan unas interpretaciones correctas, pero no tan destacables como para merecer un premio por ello; afirmación que creo se aplica también a la totalidad de filme), pero sin duda se trata de una apuesta interesante que bien merece un visionado.

Lo mejor: la parte en la que el personaje de Laura Dern denuncia el doble rasero a la hora de juzgar a las madres, que deben ser perfectas y sin mácula, frente a la figura del padre.

Lo peor: Baumbach ha optado por la esperanza y muestra la mejor cara de un proceso de divorcio, con la pareja intentando no despedazarse en el intento. Por una parte puede ser algo a alabar, por su positividad, pero por otra me parece un poco ingenuo, y que pocas parejas en la vida real se comportan de esa manera (por desgracia).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.