Irrational Man: viejos conocidos

Nueva producción de Woody Allen, pero viejos temas tratados. No vamos a descubrir la rueda si afirmamos que Allen es uno de los mejores directores de la historia del cine, muchas obras maestras le avalan: Annie Hall, Manhattan, Misterioso asesinato en Manhattan, por nombrar algunas. Pero la incesante producción del realizador, que va casi a película por año, hace que el talento se agote. Por ello, en los últimos años no hemos hecho más que asistir no solo a la repetición de los mismos temas que obsesionan al director, sino a los mismos personajes una y otra vez.

Irrational Man incide de nuevo en temas y personajes ya vistos, pero que esta vez conforman una interesante propuesta. Quizás lo más sorprendente sea la elección del protagonista: un estupendo (como siempre) Joaquin Phoenix, que a priori no nos tiene acostumbrados a personajes que puedan funcionar como alter ego del realizador.

Y aquí encontramos también una de las diferencias con respecto a los últimos trabajos del director. Phoenix renuncia a imitar el estilo interpretativo de Woody Allen: ese hombre acomplejado y neurótico que tartamudea y que parece aún más pequeño de lo que es en realidad. Joaquin Phoenix, que es un excelente intérprete, crea su propio personaje, sin imitar en nada a Allen, haciéndolo suyo y realizando un gran papel en la composición de este amargado y patético ser humano.

Phoenix es un profesor de filosofía que ha perdido las ganas de vivir, y que las encontrará de nuevo en una actividad de lo más sorprendente (no diremos más para evitar spoilers). En la réplica encontramos a una estupenda Emma Stone, que desarma a todos con su naturalidad y encanto.

Esta Irrational Man queda lejos de ser lo mejor de Woody Allen, pero resulta un interesante drama, a pesar de la lentitud de la narración. De hecho, la falta de sentido del humor, casi inaudito en Allen, acentúa aún más ese pausado ritmo narrativo.

Recomendable sin duda para todos los fans del director neoyorquino y del excelente Joaquin Phoenix.

Lo mejor: la pareja protagonista: Phoenix y Stone están fantásticos en sus respectivos papeles.

Lo peor: la ausencia de humor.

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