John Wick: Capítulo 3 – Parabellum. La leyenda continúa

Si has visitado las redes sociales últimamente, verás el pequeño revuelo que ha suscitado el estreno de John Wick: capítulo 3 – Parabellum. Y verás que también muchos se extrañan del interés inusitado a una franquicia que se ha creado en torno a una primera parte considerada casi de culto. Sobre todo, en nuestro país, donde no se estrenó en cines.

Entonces, ¿está justificado ese revuelo? ¡Pues claro que sí! La trilogía del letal asesino John Wick es lo mejor que le ha pasado al cine de acción (aparte de la renacida saga de 007) de los últimos 20 años (o incluso más), no tengo ningún problema en defender esta opinión a muerte 😉 Pero, ¿qué es lo que diferencia a John Wick del resto? Lo que ha deslumbrado a propios y a extraños ha sido la calidad, complejidad y veracidad de las escenas de lucha.

No solo porque el director, Chad Stahelski, haya sido doble del mismísimo Keanu Reeves en Matrix y coordinador de todas las escenas de lucha de sus secuelas, sino que, si has buceado un poco en este universo, habrás descubierto la increíble preparación de su protagonista. Porque sí, Keanu Reeves se ha encargado de realizar la casi totalidad de las escenas de acción, sin dobles. Y el resultado se nota, mucho, muchísimo. Si unimos las perfectas coreografías con la eficacia de este asesino a sueldo, ya tienes gran parte del éxito de la saga.

La anterior entrega, la mejor de toda la saga, John Wick 2: Pacto de sangre, dejó uno de los mejores “cliffhangers” (final inesperado a falta de resolución) que se han visto últimamente. Wick era declarado excomunicado, con la prohibición a todo el universo criminal de prestarle ayuda. Pero no solo eso, sino que se anunció un contrato por su vida por valor de 14 millones de dólares.

Por eso, el hilo conductor de esta tercera entrega no es otra que la supervivencia de Wick ante la persecución a la que se verá sometido. Lo siguiente son dos horas de escenas de lucha encadenadas unas tras otras sin descanso, ni para el protagonista ni para el respetable. Como novedad, se incluye el personaje de la estupenda Halle Berry y sus temibles perros, que se convierten en una nueva arma letal; y la de un enemigo, Mark Dacascos, tan mortífero como fan de la leyenda de Baba Yaga.

Y ahora viene lo importante, esta tercera parte ¿entrega lo que se prometía? Sí, dos horas repletas de acción y peleas, con la introducción de nuevas armas (imposible seguir viendo los libros de la misma manera) y la inmersión un poco más en detalle en este peculiar mundo de criminales. Y, ¿supera a las anteriores entregas? Ahí lamento decir que no. Esta saga nunca se ha distinguido por la complejidad de su argumento, pero es que aquí directamente se prescinde de tener una mínima historia. Incluso sorprende lo poco que sabemos de un personaje tan interesante como el interpretado por Halle Berry; o todo lo que implica lo que vemos en conexión con el de Anjelica Huston. También, en esta última entrega, las coreografías no son tan brillantes como en las anteriores, y eso se nota, ya que es el pilar fundamental de cualquiera de estos filmes.

Aún así, pese a no superar a sus antecesoras, especialmente a la fantástica segunda parte, sigue mereciendo deleitarnos con todo de lo que es capaz nuestro Baba Yaga.

Lo mejor: Keanu Reeves y su personaje se han convertido en un referente cinematográfico, y eso no es fácil.

Lo peor: la falta total de argumento o hilo conductor.

 

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