Joker: fascinación

Sumergirse en una mente enferma, dentro de la locura, no solo personal, sino colectiva, es una de las cosas que nos muestra el realizador Todd Phillips en esta genialidad llamada Joker.

Poco parece tener que ver este fascinante film con el universo de DC Comics, y, sin embargo, es el retrato perfecto de cómo se puede formar un supervillano de la talla del archienemigo de Batman.

Y para ello acompañamos a Arthur Fleck, al que da vida un soberbio Joaquin Phoenix, en una de las mejores interpretaciones de su carrera (que ya es decir). Fleck es un marginado, un hombre que sufre una enfermedad mental y que se encuentra maltratado tanto por el sistema como por la sociedad.

Y así nos convertimos en espectadores de la creación, a fuego lento, de un psicópata, esa encarnación del mal que tan acostumbrados estamos a ver en filmes o cómics donde todo se reduce a una visión más simplista del blanco y negro.

Pero es en los grises, en toda su gama y matices, donde Todd Phillips se mueve como pez en el agua, enseñándonos en realidad un incómodo espejo donde nos pregunta: quién es realmente el responsable de que exista alguien como Joker.

Y además, de manera muy inteligente, Phillips juega con el espectador, mostrando a su personaje estrella como un ser vulnerable, enfermo, digno de lástima. Pero también como alguien que causa aversión y auténtico terror.

Joaquin Phoenix, Joker de Todd Phillips

Parece que Phillips disfrute con la incomodidad que logra transmitir en pantalla, y eso es debido a que se trata de una señal de alarma para que despertemos, que seamos capaces de ver el mundo desde otras perspectivas y seamos conscientes de nuestros actos. Porque Phillips nos escupe a la cara la responsabilidad, otra vez, de sistema y sociedad en la transformación de un ser enfermo en un loco psicópata. Olvídense de las absurdas polémicas en torno al filme, de ninguna manera se justifica la violencia ni se expone a Joker como un modelo o héroe de los marginados. Todo lo contrario. Lo que bien nos recuerda el realizador es el peligro de justificar ciertos actos y convertir a individuos tremendamente peligrosos en ejemplos a seguir.

La interpretación de Joaquin Phoenix como Arthur/Joker daría para un temario de Máster de la Interpretación. El complejo personaje que ha sido capaz de crear, con todos esos matices de los que hablaba: su vulnerabilidad, su humanidad, la enfermedad mental y la violencia más descarnada y homicida, se funden con coherencia en un ser real profundamente atormentado.

Lo he dicho muchas veces en este blog, pero hay muy, muy pocos actores capaces de expresar tanto (se diría que un mundo) con tan solo una mirada. Aquí no puedes perderte cada uno de esos intensos y eternos momentos recogidos en los ojos de un actor sobresaliente. Hasta la composición de la característica risa del Joker es una auténtica genialidad.

Este proyecto nunca habría funcionado si no se hubiera contado con alguien con el inmenso talento de Phoenix, y eso el director lo sabía. Y complementa la labor de Phoenix con una inteligencia y sutileza que utiliza para juzgarnos a todos a través de la historia de su personaje.

Cuanto más lo pienso, más increíble me parece que el responsable de la saga Resacón en Las Vegas (no me malinterpreten, la primera parte es divertidísima y original) o Escuela de Pringaos y Salidos de cuentas haya firmado esta apabullante producción. Porque su trabajo es impecable. Además de cómo conduce al espectador justo donde él quiere, hay que destacar la puesta en escena, compuesta por planos bellísimos, composiciones perfectas, con su personaje en el centro de las mismas, jugando con perspectivas, un auténtico deleite visual.

Joaquin Phoenix como Joker

Pero es que además Phillips firma también el guion, por lo que es doblemente responsable (con la ayuda de un magnífico Joaquin Phoenix) de la creación de una de las películas más fascinantes, inspiradas y valientes del año.

Además, el resto de elenco de actores está a la altura de la calidad de esta producción, porque no hay nadie que desentone, cada uno cumple con su papel de manera acertada, destacando la labor de Robert de Niro, Frances Conroi o Zazie Beetz.

Qué les voy a decir, que vayan a verla. Que además es un filme que les va a acompañar los siguientes días tras su visualización, porque este personaje y la cantidad de mensajes que el director consigue transmitir se niegan a abandonar tu mente fácilmente.

Lo mejor: lo que ha creado aquí Todd Phillips se acerca a la perfección. Exactamente lo mismo que ha conseguido Joaquin Phoenix con su impresionante actuación, sus miradas, cómo se mueve… Es sin duda una de las mejores interpretaciones no del año, sino de la historia del cine.

Lo peor: lo único que me sobra de este maravilloso filme es la escena en la que Joker se encuentra en el programa de televisión.

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