La invitación: intenciones ocultas

El pasado 03 de marzo se inauguró la Muestra Syfy de Cine Fantástico en Madrid con la proyección de La invitación, que venía avalada por su galardón como Mejor Película en el Festival de Sitges, y que ha sido estrenada finalmente en cines a principios de abril.

La invitación es un thriller psicológico que juega constantemente con las expectativas del espectador. Y aquí es donde encontramos las mejores virtudes de esta producción. La trama versa sobre Will, que se reencontrará con su antigua exmujer, que desapareció durante dos años tras una tragedia familiar, en casa de ésta y su nueva pareja, donde se celebra una reunión de viejos amigos. Además del resentimiento por el inexplicable comportamiento de su antigua pareja, pronto Will empezará a sospechar que algo extraño se esconde tras la sorprendente invitación.

La directora, Karyn Kusama, destila un fino suspense durante la mayor parte del relato, donde situaciones cada vez más insólitas se presentan no solo al protagonista, sino al público, que debe decidir si las sospechas de Will son fundadas o quizás solo una mala jugada de su imaginación por su animadversión ante la supuesta felicidad que su antigua pareja parece haber encontrado.

Así, se mantiene una incesante tensión sobe las intenciones de los anfitriones y sobre lo que puede estar ocurriendo en la sombra, creando una atmósfera cada vez más opresiva. Además, hay que destacar la interpretación del protagonista Will, con un muy buen trabajo por parte de un sólido Logan Marshall-Green (visto en Prometheus y en la serie de TV Dark Blue).

El problema fundamental de esta producción es el súbito cambio de ritmo y de registro cuando se acerca el final del filme, donde de repente toda la sutileza, las insinuaciones y sospechas dan paso a una brusca orgía de violencia. Se deberían haber equilibrado más ambas partes del filme o introducir las acciones más violentas de una manera mucho más lógica.

Por este motivo, esta producción se queda en una buena idea, con un interesante desarrollo, pero un final que simplemente no está a la altura, aunque supongo que los aficionados del género dirán que precisamente el repentino final, con sorpresa incluida, es lo mejor de la película para ellos.

Lo mejor: el sutil suspense, la creciente tensión y la sucesión de escenas llenas de misterio; y la interpretación de Logan Marshall-Green.

Lo peor: el abrupto final y el increíble escalado de violencia

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