“La mejor oferta”: el poder de emocionar

Giuseppe Tornatore, director de esta interesante La mejor oferta, siempre será recordado por su cinta Cinema Paradiso, todo un homenaje al mundo del cine. Un cuarto de siglo después de ese éxito, Tornatore parece haber acertado de nuevo con esta encantadora propuesta, consiguiendo los máximos galardones de cine en su país a la Mejor Película y Mejor Director, entre otros, por este filme.

La mejor oferta es un drama con ciertos ingredientes de thriller, rodado con una elegancia, sensibilidad y belleza que contrastan con el carácter de su máximo protagonista: un genial Geoffrey Rush.

Rush interpreta a Virgil, un afamado y respetado especialista en arte y director de subastas; un personaje frío e inflexible, con trastornos de la personalidad e incapaz de intimar o mantener ciertas relaciones sociales.

Cuando acude a una antigua villa para realizar una tasación, su relación con la dueña de la casa, una joven que sufre un grave caso de agorafobia, provocará que su vida dé un giro de 180 grados. Con la intención de curar y ayudar a la enigmática joven, será él mismo quien cambie su propia personalidad, sus neurosis y su forma de ver el mundo.

El relato nos muestra así el poder redentor del amor, construyendo una historia sentimental poco convencional, entre dos seres enfermos e incompletos, complicados y acomplejados; todo ello arropado por un nada usual thriller, en torno a falsificaciones, fraudes y mágicos autómatas.

La película se sustenta en la gran interpretación de Geoffrey Rush, protagonista absoluto de la cinta y presente en casi todos los planos del filme; muy bien acompañado de un estupendo Donald Sutherland, que se encuentra en plena forma y al que se le echa de menos en la gran pantalla. Respecto al resto del reparto, cabe destacar también a Jim Sturgess, que mantiene el tipo frente a ese “roba planos” que es Rush; mientras que la misteriosa joven, encarnada por Sylvia Hoeks, es la intérprete más débil de todo el conjunto.

También hay que destacar la banda sonora de Ennio Morricone, tan delicada como la narración por parte de Tornatore.

Una lástima que la película se vea lastrada por una duración excesiva; un final, supuestamente inesperado, que resulta muy previsible, y que se alarga en demasía; y unas explicaciones finales innecesarias.

No obstante, me quedo con las sensaciones que transmiten sus bellas imágenes, capaces de emocionar sin caer en la cursilería.

Lo mejor: la elegancia, sensibilidad y belleza de la puesta en escena de Tornatore; la interpretación de Geoffrey Rush, y las escenas que comparte con Donald Sutherland; la delicadeza de la banda sonora de Morricone.

Lo peor: el final, previsible, largo, innecesario.

 

4 Comments on ““La mejor oferta”: el poder de emocionar”

    1. Hola Maximiliano, gracias por tu comentario y ¡bienvenido al blog!
      En mi caso, me imaginé cuál iba a ser el final antes de que ocurriera, de ahí que haya dicho que es predecible, puesto que uno puede anticipar lo que va a ocurrir y no supone ninguna sorpresa.

  1. Pues yo el final no me lo imaginaba ni de lejos.. si que
    sospeché en algún momento que Rober pudiera quitarle a Clair, pero
    al final el final ha sido bien diferente.. Qué pena!

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