La momia: flojo comienzo

Este nuevo reboot, versión o como quiera llamarse a esta producción de La momia, del director Alex Kurtzman, es el intento de Universal de crear una saga, el Dark Universe, tan rentable como las onmipresentes adaptaciones de cómics de superhéroes, pero centrado en los grandes monstruos clásicos.

Y no se han escatimado medios para el inicio de este universo de monstruos: para ello han contado no solo con una estrella del cine comercial, Tom Cruise, en el papel de Nick Morton, el héroe; sino que han convencido a Russell Crowe para poner cara ni más ni menos que al doctor Jekyll de Robert Louis Stevenson; además de contar con dos bellas acompañantes femeninas: Annabelle Wallis como Jenny, en el papel de compañera del héroe, y Sofia Boutell dando vida a Ahmanet, la momia del título.

Y aunque nos vendían que esta nueva versión nada tenía que ver con las anteriores, hay que decir que las similitudes con la muy superior La momia de Stephen Sommers, con Brendan Fraser y Rachel Weisz, son más que evidentes. No sólo hay un pequeño guiño a la producción de Sommers al aparecer en pantalla el famoso libro de los muertos, sino que el inicio de ambas cintas es prácticamente idéntico, escarabajos (aquí inofensivos) incluidos, seguido por el mismo recurso efectista de la cara de la momia en las tormentas de arena o en el modo de regenerarse del monstruo.

Y, sin embargo, no consigue que nos olvidemos en ningún momento de la cinta de 1999, al contrario, se la echa mucho de menos. Porque La momia de Stephen Sommers no solo es una estupenda y entretenidísima película de acción, sino que incluía una refrescante parodia al género, sin tomarse en serio a sí misma muy de agradecer, con unos personajes muy bien definidos y un sentido de humor de lo más saludable.

Todo esto es lo que le falta a esta nueva producción. Aquí no hay construcción de personajes: el Nick Morton de Cruise ya podría haber copiado ese rollo de adorable canalla de Fraser; mientras Annabelle Wallis poco puede hacer con su personaje, que no puede competir con la encantadora Eve de Weisz, además de no tener nada de química con el protagonista masculino (y mejor no hablamos de la diferencia de edad aquí); pero lo peor es esta momia que no da nada de miedo y la incorporación bastante absurda del doctor Jekyll, que solo se sustenta en la ambición de la producción por convertirse en una saga.

Y si bien resulta moderadamente entretenida, es una película fácilmente olvidable, porque además de los personajes, el guion también falla. Para terminar, en esta ocasión no puedo hablaros de las interpretaciones, ya que asistí a la versión doblada para experimentar la experiencia del autocine de Madrid.

Lo mejor: que las malas críticas deriven en un mejor acercamiento al resto de monstruos de la saga.

Lo peor: las futuras versiones que están por venir (el hombre invisible, el monstruo de Frankenstein, el hombre lobo…)  no parecen una buena idea visto este flojo comienzo.

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