Luces rojas: mucho ruido y pocas nueces

Tengo que reconocer que había depositado muchas esperanzas en la nueva película de Rodrigo Cortés, «Luces rojas».

Por el argumento: dos científicos se dedican a investigar supuestos sucesos paranormarles y a destapar el fraude que se esconde tras ellos.

Y por el increíble reparto: una estupenda Sigourney Weaver, el siempre inquietante Cillian Murphy y una leyenda viva del cine como Robert De Niro.

Sin embargo, todas las esperanzas se convierten en hastío tras la primera media hora de proyección.

El principal fallo del último largometraje de Cortés es que no consigue que el espectador se involucre en la historia ni con los personajes. Unos personajes de los que sólo conocemos a lo que se dedican, pero que carecen de entidad o profundidad.

El espectador no logra identificarse con estos estudiosos de lo increíble, Weaver y Murphy, ni con el misterioso psíquico que interpreta De Niro, y pierde interés en lo que Cortés trata de contarnos: una batalla, aquí más dialéctica que violenta, de la razón contra la fe.

Su aproximación casi académica a los fenómenos paranomarles podría funcionar en otro tipo de película, pero fracasa en lo que se supone que es un thriller; donde la emoción sólo se encuentra en algunas escenas deslumbrantes donde Cortés demuestra su verdadero talento.

Otro error de Cortés llega al finalizar la película, cuando siente esa necesidad, que tan de moda está últimamente en el cine, de tener que dar todo bien mascado al público y ofrecer una serie de explicaciones, en forma de flashbacks, de lo que hemos estado viendo durante las dos horas de metraje.

2 Comments on “Luces rojas: mucho ruido y pocas nueces”

  1. ¿Insinúas que el público no entiende las cosas hasta que no se las explican al final? Je, je, je. Cada vez que veo una peli que acaba así me digo: «bueno, y como siempre, el cachito aclaratorio, para los americanos tontos que no han pillado las cosas».

    Lo que se agradece un poco si como yo, te has quedado sopa en algún momento de la peli. ¬¬

    1. Bueno, más bien se trata de que ciertos directores ven necesario explicar cosas que ya han sido desveladas por la trama, a través de flashbacks, por si alguien no se ha enterado.
      De memoria, me viene a la mente ahora mismo el caso de «El ilusionista», protagonizada por Edward Norton, donde también te explican lo que ha pasado al final de la película con unos flashbacks totalmente innecesarios.

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