Macbeth: poesía visual

Estarás pensando: qué difícil es realizar una buena adaptación de un texto tan clásico como el salido de la pluma de Shakespeare. Pero mi respuesta es: qué complicado es atreverse a crear arte donde otros ni se arriesgarían. Y, a la vez, qué inspirado concebir una producción tan personal como impactante. Porque no, desengáñate, esta no es la típica nueva versión de una obra del bardo inglés.

Este moderno Macbeth, impresionante ejercicio visual de un director valiente y osado (grande Justin Kurzel), cuenta además con un cómplice tan inconmensurable que las palabras se quedan cortas para alabar su talento (inmenso Michael Fassbender).

Justin Kurzel, consciente de los riesgos de versionar una de las obras más conocidas (que no mejores) del dramaturgo inglés, ha dejado atrás el camino fácil, el de intentar ajustarse de manera tradicional al espíritu teatral de esta obra cargada de traición, sangre y muerte. Y ha apostado por convertir las palabras en pura poesía, en un brillante ejercicio visual con una extraordinaria fotografía basada en sobrecogedores claroscuros que crean un fabuloso escenario irreal.

Aquí, el lirismo de los versos se traduce en imágenes casi oníricas, que convergen en bellas escenas que destacan por su plasticidad e irrealidad. Y lo que consigue Kurzel es expresar algo tan complicado como son las emociones, las sensaciones o la magia.

Del resto, que no es poco, se ocupa un incomparable Michael Fassbender. Su representación va más allá de cualquier adjetivo calificativo, de cualquier cumplido, creando un personaje complejísimo, lleno de matices, en una interpretación tan sublime como contenida. Actualmente no hay ningún actor que sepa expresar tanto con tan poco. Su presencia es tan poderosa como las imágenes, llenando la pantalla en cada una de sus apariciones. Realmente, no es justo para el resto del reparto (Marion Cotillard, David Thewlis, Paddy Considine…) que, a pesar de que realiza un buen trabajo, no puede ni compararse con un Fassbender que simplemente se encuentra a años luz del resto de mortales.

Pienso que es innecesario hablar aquí de la historia más que conocida de Macbeth, pero es que además en un ejemplo tan claro de cine de autor no es primordial, ya que aquí tiene más valor cómo se cuenta que lo que se cuenta.

El Macbeth de Kurzel y Fassbender es una de las apuestas más originales y audaces del cine actual, de obligado visionado en pantalla grande para sumergirse en un casi palpable barro, sangre, ferocidad y muerte de una historia sobre la maldad, la fatalidad, la ambición y el destino.

Lo mejor: la original puesta en escena; la soberbia fotografía; la interpretación de un monstruo que se hace llamar Michael Fassbender.

Lo peor: en mi opinión, Macbeth no es de los mejores textos de Shakespeare y eso llega a lastrar, solo momentáneamente, la narración de esta poderosa producción; la Lady Macbeth de Marion Cotillard no es tan malvada y sibilina como se la recuerda.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.