Mi experiencia en el Autocine Madrid RACE

Como dice el gran Ángel Sanchidrián: bueno, pues he visto una película en el Autocine Madrid RACE y os voy a contar un poco.

Lo primero que hay que destacar es la amabilidad de todo el personal que trabaja en el autocine, empezando por las chicas de la entrada que te explican todo y te facilitan la información, siguiendo por los chicos que te indican dónde aparcar el coche y la chica que, de manera gratuita, te limpia el parabrisas para que veas de la mejor manera la proyección.

Un consejo: pedid al personal que coordina el aparcamiento de los coches que os indiquen el mejor sitio, así descubrirás que aparcar muy cerca de la pantalla no es buena idea, ya que el techo del vehículo impide ver la pantalla en su totalidad. Por eso, buscad una fila donde sentados dentro del coche podáis ver la pantalla al completo.

Mientras uno espera a que empiece la proyección, se puede aprovechar y picar algo en uno de los food trucks que se encuentran al final del recinto. No sería mala idea ampliar la variedad de food trucks disponibles, ya que en el más grande, una cafetería al estilo de los años 50 de EEUU, la espera es casi interminable al no disponer de mucho personal. Nosotros optamos por una hamburguesa con patatas en uno de los food trucks más pequeños y fue una buena elección, además de que no tuvimos que esperar nada.

Tras tantos años de ver autocines en las películas de Hollywood, sin duda había que probar la experiencia, y para ello nos decidimos por La momia, la última cinta de Tom Cruise, justo la producción perfecta para descubrir las deficiencias de este Autocine Madrid RACE. Aunque se pierda un poco de calidad de imagen, lo cierto es que ver una película sentada tranquilamente en tu coche tiene su gracia. Además, el sonido, al que se accede sintonizando una emisora de radio, es estupendo.

El problema surge cuando la producción contiene, como fue nuestro caso, muchas escenas oscuras o que transcurren de noche. Lamentablemente, hay mucha luminosidad en las inmediaciones del autocine (junto a un polígono industrial), sobre todo por las farolas de la calle. Esa luminosidad hacía que fuera imposible discernir lo que pasaba en la pantalla cada vez que la escena era oscura, que justo en nuestra película es casi la mitad del tiempo.

Así que, a menos que a los responsables del autocine se les ocurra una solución, tengo que decir que, si quieres ir, más vale que te asegures de alguna manera que en tu película no hay escenas oscuras o de noche, porque de otra manera no tendrás mucho que ver.

Y así como en las salas normales de cine tenemos que sufrir la lacra de la gente que consulta su móvil, molestando a los demás con las luces de sus teléfonos, aquí ocurre lo mismo con los faros de los vehículos. A pesar de que en la información te recuerdan y piden que, si tienes que encender el motor para evitar que se descarte la batería, lo hagas sin encender las luces, por desgracia siempre hay personas a las que les da igual molestar a los demás, y cada cierto tiempo verás cómo los mismos coches encienden el motor y sus luces.

Poco parece que se puede hacer con la cada vez más mala educación de la gente, pero sin duda el hecho de no poder visualizar bien ciertas escenas es un problema y algo a tener muy en cuenta si quieres aprovechar la experiencia.

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