“On the Road”: encantadores de serpientes

Gracias al Club Renoir, he tenido la oportunidad de asistir al preestreno de On the road. La última película del director Walter Salles (Estación Central de Brasil) está basada en la novela homónima de Jack Kerouac, y que está considerada como la obra fundamental de la “generación beat”.

Lamentablemente, tengo que decir que no he leído dicha obra, por lo que no puedo comentar nada sobre la adaptación del original literario o sobre si este filme le hace o no justicia.

Dicho esto, y centrándonos exclusivamente en la producción cinematográfica, On the road se centra en la vida de Sal Paradise, un aspirante a escritor, y en su encuentro con Dean Moriarty, un joven con una arrebatadora, excesiva y atractiva personalidad, que inmediatamente fascina a Sal y a su amigo Carlo.

Todos ellos se ven inmersos en su propia búsqueda del placer, la identidad y la libertad, a través de la experimentación con las drogas, una abierta sexualidad, los viajes por carretera y, en menor medida, a través de la creación literaria y la música.

Los protagonistas emprenden una serie de viajes, en una permanente huida de sí mismos, en aras de conseguir la ansiada libertad y la experimentación de cualquier deleite que pueda proporcionar la vida; y que provocarán una serie de encuentros entre diversos personajes, siempre teniendo a Sal y Dean como eje principal.

El problema es que las múltiples historias y encuentros derivados de esas travesías resultan de desigual interés, a pesar de contar con secundarios de lujo como Viggo Mortensen, Amy Adams, Kirsten Dunst o Steve Buscemi.

Por ello, aunque esta producción resulta interesante de manera general, se encuentra repleta de altibajos y se acusan, sobre todo al final de la cinta, las dos horas de metraje.

Sin duda, lo mejor de esta propuesta son los grandes planos generales de las llanuras y paisajes por los que transitan los personajes, y la luminosa fotografía en todos los espacios abiertos, que proporciona una maravillosa sensación de libertad y felicidad, en contraste con el resto de localizaciones, que resultan opresivas y ordinarias.

También, la estupenda interpretación de Garrett Hedlund (Troya) como el encantador de serpientes Dean. Creo que la decisión de elegir a actores no demasiado famosos para los dos roles principales (Sam Riley interpeta a Sal, el narrador de la historia) es todo un acierto, ya que confiere más autenticidad a todo el relato. En el lado contrario se sitúa Kristen Stewart, al que el papel, pese a ser breve, le viene muy grande.

Desde luego, no se trata de uno de los mejores trabajos del director Walter Salles (la sombra de Estación Central de Brasil es muy alargada) y se echa de menos más lirismo y emotividad a la hora de narrar la historia. Sin embargo, pese a los altibajos de la narración, no deja de ser una película interesante.

Lo mejor: la utilización de los grandes planos generales, la fotografía y la interpretación de Garrett Hedlund.

Lo peor: la desigualdad de interés de las distintas historias y encuentros y la duración del filme.

2 Comments on ““On the Road”: encantadores de serpientes”

  1. A mí se me hizo larga y sin sentido. Y encima esperaba mucho de ella, así que la decepción fue grande. Ni siquiera Stewart resultaba especialmente mediocre comparada con el conjunto, y eso ya es decir. Saludos.

    1. Bueno, puedo entender que te resultara larga. Reconozco que no es una película redonda, pero no me disgustó. También entiendo la desilusión, yo también esperaba más de la película. Pero aún así, no me disgustó, la verdad. Gracias por el comentario, Juan!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.