Retrato de una mujer en llamas: objeto de deseo

Esta preciosa historia nos muestra lo que significa ser mujer, especialmente en un entorno tan complicado como el de finales del S XVIII. Una de las cosas que más me han gustado de esta recomendable producción es cómo nos enseña la solidaridad entre personas que eran claramente tratadas como inferiores al otro sexo, que se veían expuestas al escarnio y desprecio de la sociedad ante todo aquello que no estaba bien visto.

Si la condición de mujer no fuera suficiente para discriminar a las dos protagonistas, ambas descubrirán además que comparten unos sentimientos más que prohibidos en aquella época.

Porque, en el fondo, en Retrato de una mujer en llamas, la realizadora Céline Sciamma nos narra una bella historia de amor. Una atracción que surgirá entre una mujer atrapada, que se ve forzada a someterse a un destino impuesto, hacia el que intenta resistirse, pero al que se verá sin duda abocada. Y otra, una artista que llega a su casa para pintar a escondidas su retrato, una pintora a la que siempre se le va a negar el reconocimiento por el mero hecho de pertenecer al sexo femenino.

Retrato de una mujer en llamas

Así, esta Retrato de una mujer en llamas (qué título más fantástico) se convierte en una verdadera película romántica, la que sigue el verdadero significado que se le dio al término, y que no era otro que narrar una relación amorosa imposible ante los impedimentos que encontraba a su alrededor, especialmente de la sociedad. 

Las protagonistas (Noémie Merlant y Adèle Haenel) están espléndidas y realizan unas interpretaciones contenidas, con una naturalidad que aporta veracidad a sus personajes.

Curioso también el tratamiento del tema de la idealización de la persona amada, que aquí se traduce en lienzos que no conseguirán la semblanza perfecta de su modelo hasta que realmente se conoce su esencia. 

La inclusión del proceso artístico de la creación de un lienzo, más esos paisajes agrestes (incluso la playa parece siempre amenazar a estas mujeres) son el envoltorio perfecto para esta gran oda a la feminidad y la libertad.

Lo mejor: todo lo que critica, es fundamental la crítica social en el séptimo arte, que además puede hacerse contando una bella historia como ésta

Lo peor: al principio cuesta empatizar y meterse en la película por la frialdad de sus personajes, de las costumbres formales de la época y hasta del paisaje

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