Skyfall: personajes por encima de explosiones

Tal como ha ocurrido con la puesta al día de la adaptación del comic de Batman a manos de Christopher Nolan, la actualización de la franquicia del agente secreto más famoso de la historia del cine ha sido lo mejor que le podría haber sucedido a esta saga.

La excelente Casino Royal, con un estupendo guión de Paul Haggis (Crash), Neal Purvis y Robert Wade, nos trajo al Bond más humano, auténtico y creíble de su historia, con la sorprendente elección de Daniel Craig como 007.

La renovada saga nos presenta ahora su tercera entrega, Skyfall, dirigida por Sam Mendes (American Beauty), en la que sin duda es la película más atípica de las aventuras de Bond. Dentro de un brillante espectáculo de acción, parte fundamental de cualquier cinta de 007, se nos ofrece la interesante historia de una “madre” (M) y dos de sus descarriados “hijos” (Bond y Silva). Una trama que versa sobre la lealtad, la traición y la venganza.

Tras ser dado por muerto en una misión, Bond reaparece ante M (Judi Dench) para defender al MI6 de los ataques de un temible enemigo, Silva, interpretado por el español Javier Bardem.

Las escenas de acción están realizadas con brillantez y resultan espectaculares, demostrando que Sam Mendes, además de un acertado director de dramas de personajes, maneja a la perfección los fundamentos de las películas de acción.

Craig realiza un buen trabajo, mostrando de nuevo el lado más humano y vulnerable del por otra parte letal 007. Judi Dench está fantástica como M, la responsable de la Inteligencia británica, y uno de los pilares fundamentales de esta cinta, en su relación casi maternal con el bueno y el malo de la película. Javier Bardem, que interpreta al malvado Silva, nos ofrece una interpretación, bastante inusitada en él, un poco sobreactuada, cayendo en alguna ocasión en el histrionismo.

Se agradecen los pequeños homenajes a las constantes más representativas del personaje de Bond, en forma de Martini (mezclado, no agitado) o del ya clásico Aston Martin.

En conclusión, una buena historia, construida de nuevo sobre un sólido guión de Neal Purvis y Robert Wade, además de la aportación de John Logan, bajo la batuta de un excelente director como es Sam Mendes; con brillantes escenas de acción y un magnífico elenco de intérpretes; donde también hay que agradecer la aportación de Ralph Fiennes, como el nuevo presidente del Comité de Inteligencia, y que se presenta como uno de los personajes fijos de las próximas entregas, y de Albert Finney, como Kincade, parte del pasado de Bond.

Lo mejor: la elección de Sam Mendes como director, un guión más interesado en la relación entre los tres personajes principales que en el brillante espectáculo de acción y la escena de presentación del malo de la película.

Lo peor: el estilismo de Javier Bardem como Silva y el renovado y joven personaje de Q, ambos absurdos.

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