Spotlight: espléndido cine necesario

Seguramente no sea casualidad que dos producciones dedicadas a los abusos sexuales a niños por parte de curas católicos hayan coincidido este año en la cartelera. La chilena El club, aunque compartía temática con esta excepcional Spotlight, no se limitaba a hablar de los abusos sexuales, sino que mostraba el resto de horrores cometidos y convenientemente escondidos por la iglesia católica: la connivencia y apoyo a las dictaduras o sus turbias finanzas económicas.

Esta excelente Spotlight se centra en la meticulosa investigación periodística por parte del Boston Globe sobre los casos de pederastia en la iglesia católica en la ciudad de Boston. Con Todos los hombres del presidente como claro referente, Spotlight hace referencia al equipo de investigación que destapó el escándalo en el tabloide norteamericano.

Con una puesta en escena sobria y directa, el filme nos hace partícipes de todos los pasos seguidos por unos tenaces periodistas por revelar un gran escándalo: no solo el abuso sexual a niños, sino el vergonzoso comportamiento de la cúpula eclesiástica, que no solo enterraba (y entierra) todos los casos, sino que permitía (y permite) su repetición a lo largo de los años.

Debemos alabar la maestría del director, Tom McCarthy, que huye de todo sensacionalismo y hasta de los detalles más escabrosos, de los que apenas ofrece un par de ejemplos, para centrarse en la investigación periodística, con una rigurosidad y objetividad complicada de realizar en un caso tan sensible como el que trata esta producción.

Y a pesar de que todos somos conscientes de estos despreciables actos, McCarthy consigue contagiar la emoción de las minuciosas pesquisas de cuatro periodistas que poco a poco abren la caja de Pandora, desvelando las vergüenzas de la importante e intocable institución religiosa.

Cada pequeño triunfo, cada piedra en el camino, cada sentimiento que sufre este pequeño grupo de investigadores se traslada al patio de butacas, donde el público se convierte casi en un integrante más de la redacción, experimentando la frustración, la conmoción y la inquietud de unas personas que no se dejaron amedrentar por las presiones y todos aquellos que pretendían que abandonaran la historia.

El reparto está en consonancia con el gran nivel de esta maravillosa producción, especialmente Michael Keaton y Mark Ruffalo, sin olvidarnos de Liev Schreiber, John Slattery, Brian d’Arcy James o Stanley Tucci, siendo Rachel McAddams la pieza más débil de esta encomiable producción.

El filme no solo nos recuerda las bondades y la trascendencia del buen periodismo, sino que forma parte de ese tipo de cine tan esencial como necesario, aquel capaz de mostrar historias que deben ser contadas y que nunca deben ser olvidadas. Pero es que si además se hace de manera tan perfecta como ha conseguido Tom McCarthy, entonces encontramos ese Cine con mayúsculas, capaz de emocionar a tan diferentes niveles y que tanto cuesta ver en una sociedad que prefiere consumir banales entretenimientos.

Lo mejor: la sobria puesta en escena y el nulo sensacionalismo de una historia que trata hechos tan terribles; el sólido elenco de actores.

Lo peor: que ninguno de los autores de los hechos y sus encubridores han pagado o pagarán jamás por ello, y el (triste) convencimiento de que la historia sigue repitiéndose.

3 Comments on “Spotlight: espléndido cine necesario”

  1. Suscribo al 100% tú critica sobre esta película. Cuando hay un buen guión, un director que se limita a dirigir suavemente y sin megalomanías y unos actores sobrios y sin postureos superfluos (inconmensurable Mark Ruffalo) tenemos como resultado un magnifico film que consigue enganchar y mantener la tensión dramática sin recurrir a situaciones lacrimógenas innecesarias, rebuscados planos o carísimos efectos especiales. Alan J. Pakula puede descansar tranquilo, su mítica “Todos los hombres del Presidente” tiene una dignísima heredera. Como bien dices: CINE CON MAYUSCULAS.

  2. Lo mejor: El coraje y la decisión de tratar el tema, que es doble: el periodismo de investigación y la pederastia clerical, algo así como el medio y el fin. Me parece que lo señalas, pero yo haría más énfasis en el hecho de que la iglesia católica, en vez de corregir nada, terminó por articular un sistema de impunidad que, desde luego, cuenta con la complicidad de otros actores, como las fiscalías en el caso que investiga el equipo periodístico.
    Lo peor: Más que actuar, Keaton y el esposo de Naomi, como he dicho, parecen aspirantes a locutores en competencia de voces graves, algo que desmerece y uno lo tolera en aras del argumento. Además, la contraluz diurna lastima los ojos, pero como eso lo hace hasta Kubrick nadie lo critica.
    En fin. No me parece una película tan perfecta como dices, pero volvemos a coincidir en lo sustancial.

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