Star Wars: El ascenso de Skywalker: the end

Recuerdo perfectamente, cuando era pequeña en 1980, la expectación por el estreno de El imperio contraataca, cómo le pedí a mi hermana que me llevara a verla y cómo no me hizo ni caso y me terminó metiendo en una nada apropiada película de terror. Y, aunque por aquellos tiempos ni nos imaginábamos algo parecido a internet, tampoco nos librábamos de los spoilers y supimos antes de ver el filme que Darth Vader era el padre Luke (¡menuda conmoción!).

Todo este rollo viene porque he crecido con esta saga, que la trilogía original me apasionó desde la primera vez que la vi , y las decenas de veces que la he disfrutado después, que me sé los diálogos.

Y ha sido un viaje irregular, desde la trilogía original, que discutiré con quien se atreva a decir que no es la mejor de todas las que se han hecho; pasando por los tres primeros episodios, bastante innecesarios (por su falta de calidad) y con los que podríamos haber vivido perfectamente si no se hubieran filmado; hasta llegar a este final de saga.

Star Wars: el ascenso de Skywalker

Y, en mi opinión, existen 3 cosas que definen, en general, a estos 3 últimos episodios:

Espectáculo: no se puede negar, la producción es excelente y cada uno de los filmes resulta muy entretenido, con más que suficientes escenas de acción muy bien rodadas.

Originalidad: o, más bien, su falta. Supongo que sus creadores han tenido siempre en mente al público más joven, porque la repetición (más o menos encubierta) de las mismas líneas argumentales y situaciones de la trilogía original podrían considerarse muy fácilmente como plagio si no fuera porque pertenecen al mismo dueño. Al final, los que tan bien conocemos la saga no hemos podido evitar un constante sentimiento de deja vu.

Carisma. Otra vez, destaca por su apabullante ausencia. Una de las mejores cosas de Star Wars era el carisma de sus personajes, muy bien construidos, que creaban unas relaciones entre ellos inolvidables. Porque aquí no existe un Han Solo, ese sinvergüenza con el corazón de oro que se hacía querer por todos; se ha intentado hacer algo parecido con el personaje de Poe Dameron (Oscar Isaac), pero a la vez se le ha obviado y se le han otorgado demasiado pocos minutos. Y por supuesto no hay nada ni remotamente parecido a la relación de Solo con la princesa Leia. Y no me hagáis hablar de Kylo Ren (Adam Driver), el (supuesto) malvado más blandengue de toda la galaxia, creo que es uno de los errores de casting más flagrantes de los últimos años. Y basta mencionar a Yoda, Lando Calrissian, Obi-Wan, hasta Boba Fett o incluso Jabba el Hut (que no era más que una babosa de plástico) o R2-D2, un personaje sin diálogo. Aquí el único nuevo personaje que se salva es el de Rey (Daisy Ridley). Porque tras 3 filmes, sigo sin ver qué aporta Finn (John Boyega) a todo esto.

el ascenso de Skywalker

¿Qué tiene de bueno esta Star Wars: el ascenso de Skywalker? Que resulta muy entretenida, en la casi totalidad de su metraje (digamos en sus tres cuartas partes). La acción prácticamente no cesa, en pequeños episodios encadenados que no permiten al espectador aburrirse. Los personajes se encuentran en una búsqueda constante, en pos de la consecución de un objetivo, permanentemente rodeados de luchas y peleas de sable láser. Y aquí cumple su cometido, el de servir un más que decente espectáculo de acción.

Otra cosa ya es el guion y la falta de coherencia. Porque J.J. Abrams y Ryan Johnson han decidido seguir caminos distintos. Una de las cuestiones más comentadas es cómo Abrams ha marginado al personaje de Rose (Kelly Marie Tran), que adquirió bastante protagonismo en Los últimos Jedi. Pero sin duda, lo peor del filme lo encontramos en la última parte, el final, que debería ser épico y por desgracia se torna absurdo y un completo sinsentido.

Porque todo lo que tiene que ver con Palpatine (no os preocupéis, que esto se descubre nada más empezar la cinta) directamente no tiene ni pies ni cabeza. Da hasta vergüenza ajena asistir a ese interminable duelo (?) de supuestas voluntades para finalizar de una vez la batalla de la luz contra la oscuridad.

Pero una vez comentado todo esto, creo que es bueno conseguir un cierre a la saga galáctica, y disfrutar del espectáculo de acción, pero prepararse para no desesperarse con esa torpe y disparatada conclusión, además de no esperar la más mínima coherencia narrativa.

Lo mejor: los homenajes a la trilogía original.

Lo peor: ¿hay algo más absurdo que el personaje del General Hux (Domhnall Gleeson)? Ah, sí, el de Kylo Ren. Y, espera, el de este Palpatine resucitado, ¿o lo consideramos un zombie?

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