“Tierra Prometida”: excesiva corrección

tierra prometida

En 1997, el director Gus Van Sant dirigía un proyecto, El indomable Will Hunting, basado en una historia escrita por dos jóvenes amigos y poco conocidos actores: Matt Damon y Ben Affleck, que terminarían recibiendo un Oscar al Mejor Guion.

Dieciséis años después, Van Sant ha vuelto a poner en imágenes las palabras escritas por Damon y su compañero en la ficción, John Krasinski, en Tierra prometida.

Tierra prometida nos muestra una historia que tiene como telón de fondo el controvertido “fracking”. El fracking es un procedimiento de fractura hidráulica con la finalidad de extraer gas natural del subsuelo. La principal preocupación respecto de esta técnica se debe a que, una vez realizada una necesaria perforación, se inyecta agua para fracturar la roca. El problema es que el agua que se inyecta lleva una gran cantidad de elementos tóxicos y nocivos, y se sospecha que puede contaminar los acuíferos y aguas subterráneas; además de contaminar el medio ambiente debido a las emisiones de metano y aumentar las posibilidades de que se produzca un terremoto.

Como se puede ver, es sin duda un tema preocupante, causa de un gran debate en la actualidad. Por ello, al enfrentarse a este filme, uno esperaría una película crítica, que ahondara en los supuestos peligros de esta práctica y en las denuncias de los grupos ecologistas y sociales en contra de su utilización.

Y, sin embargo, esta producción totalmente correcta de Van Sant carece de todo ello. De hecho, es “demasiado” correcta. Se limita a mostrarnos la historia de Steve Butler (Matt Damon) y Sue Thompson (Frances McDormand), dos trabajadores de una gran compañía, que recorren la América más rural comprando las tierras de agricultores y ganaderos, a los que engatusan con promesas de grandes beneficios económicos, aprovechándose de su mala situación económica.

Si bien muestra las artimañas de las grandes corporaciones, se echa de menos una crítica más acerada y un acercamiento mucho más incisivo a la utilización de la fracturación hidráulica y a los efectos de la crisis en poblaciones rurales, en lo que sólo se puede definir como una correcta producción, una correcta dirección y una correcta interpretación de los actores de esta película.

En el fondo, Tierra prometida trata de los conflictos éticos a los que debe enfrentarse su protagonista, interpretado por Damon, un buen hombre que se plantea si ha elegido el bando correcto, cuando comienza a cuestionarse la moralidad de la empresa en la que trabaja.

Por lo demás, se trata de una película agradable de ver, que sin embargo no dejará
huella.

Lo mejor: siempre es agradable ver a Frances McDormand, aunque el suyo no sea un papel demasiado simpático.

Lo peor: la falta de crítica y lo previsible que resulta.

2 Comments on ““Tierra Prometida”: excesiva corrección”

  1. Buen comentario de una película que me sorprendió positivamente quizá porque no esperaba mucho de ella y solo la vi por mi querido Matt Damon. Quizá sea cierto que es demasiado “correcta”, pero lo cierto es que trata un tema delicado porque, si bien la extracción de gas es sin duda negativa para la vida rural, no podemos olvidar que es beneficiosa a la larga para la vida en este planeta. No me malinterprete: las formas en que esta compañías se aprovechan de los pueblo son vergonzosas, pero no se debe caer en una crítica demasiado brutal sin considerar que, en el fondo, la extracción del gas es positiva. Quizá podría haber sido más clara en el mensaje y tienes razón en que no deja huella, pero yo la encontré muy agradable también. Un saludo.

    1. ¡¡¡Muchas gracias por el comentario, Juan!!! Sí, desde
      luego es una película agradable de ver, de eso creo que no hay
      duda. Pero, con todo respeto, ¿de verdad crees que este método de
      extracción es bueno para el planeta? He leído varios artículos muy
      preocupantes en la revista “Nature”, sobre contaminación de
      acuíferos en algunas zonas donde se realiza el fracking, y sobre
      los altos niveles de metano que emite este tipo de práctica a la
      atmósfera, cuando el metano es mucho más contaminante que el CO2.
      La primera vez que oí hablar del fracking fue en un artículo de
      Guillermo Fesser en Huffington Post, sobre la alarmante presencia
      de casos de leucemia y cáncer en zonas donde se realiza el
      fracking. A priori, inyectar a alta presión agua con sustancias
      tóxicas en la tierra no parece una buena idea, precisamente porque
      siempre puede haber una fuga y eso supone contaminar algo tan
      preciado como el agua, con su efecto en la salud humana. No sé,
      puestos a presentar este tema en el cine, esperaba muchísimo más.
      Pero, como leí en otra crítica, ahora Matt Damon es una gran
      estrella y no va a querer enfadar a nadie. Puede que por eso el
      guion obvie la crítica que se debía ejercer sobre este
      controvertido tema.

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